Opinión

Widia (Pedro Enrique Santos Buendía)

Material durísimo debido a su composición a base de carburo de tungsteno. Es tan duro que se emplea habitualmente en la conformación de las puntas de las herramientas de perforación.

En las actuales circunstancias políticas, económicas y sociales de nuestra querida España, a las que hemos llegado por la incapacidad, soberbia, intransigencia, desvergüenza y cleptomanía de nuestra Clase Dirigente, ( aunque con total descaro quieran desviar la responsabilidad hacia ciertos agentes externos), formada por La Clase, verbigracia: los políticos profesionales, los Directivos de entidades bancarias, en muchos casos también políticos profesionales allí colocados, y los Jefes Sindicales, por supuesto políticos profesionales ya que en general se desconoce que hayan trabajado, como la mayoría, en algo productivo; es ineludible dotarnos con una Razón de widia para cambiar por completo el modelo.

Su utilización va a resultar imprescindible para confeccionar corazas que, a modo de modernas chamarretas, nos protejan de las improvisaciones, originalidades o invenciones fiscales de los ocupantes del Sillón, que no hacen sino elucubrar para esquilmarnos lo poco que ya nos queda tras pagar los abusivos impuestos, tasas, arbitrios y demás imposiciones de toda la vida, antes que reducir los exagerados e injustificables gastos burocráticos de un mal organizado estado.

También servirá para fabricar resistentes paraguas o toldillas que nos libren  de los chuzos de punta que, desde sus tribunas parlamentarias o gubernativas, lanzas los mandamases en forma de decretos, medidas o leyes, (son tantos que en lugar de charcos provocan inundaciones de inseguridad jurídica), modificadores o reformadores de los que ya se habían redactado para modificar o reformar los anteriores que, en su tiempo, se consideraron como ideales para décadas y décadas.

Será esencial para la producción de tónicos cerebrales, mediante la delicada disolución en suero del finísimo polvo en que se puede presentar, que protegerán nuestras ya cansadas entendederas de nuevas consignas intelectualmente inasumibles, de lenguajes políticamente correctos pero totalmente hueros, de renovadores conceptos de familia que solo intentan socavar la tradicional, de regulaciones antimachistas que consiguen exactamente el efecto contrario, de filosofías recontrarequeterevolucionarias muy monas y progres, de negociaciones con terroristas, de armas o ideas, incomprensibles al sentido común, y de otras zarandajas por el estilo que lanzan sin ton ni son nuestros barandas de turno al socaire del electoralismo.

Es un componente ideal para la elaboración de vidrios polarizados que nos permitirán ver las noticias de los telediarios del poder y comprender que son adoctrinamientos, estudiar la Memoria Histórica y descubrir su destructivo sectarismo,   mirar los mapas de España y comprobar que no existen razones para independizar parte alguna, leer los programas electorales y confirmar que con los publicados en 1978 ya había suficientes, habiendo quedado incumplidas todas las promesas hechas entonces y desde entonces.

Será la única arma en poder de la ciudadanía responsable y comprometida para combatir el embudo politiqués. Ese que permite a los cargos públicos cobrar más de un sueldo, indemnización o asignación y recibir injustificadas jubilaciones propias de dioses. El mismo que mantiene parlamentos multitudinarios llenos de culiparlantes, muy bien remunerados, que se limitan a asentir ante las propuestas del jefe y negar las del “otro”. También el que llena de partidarios de alto nivel infinidad de organismos, empresas, delegaciones, consejos de administración y subvencionadas gerencias.

Podremos trepanar, para que entre un poco de luz, el recio cráneo del  ocupante del Sillón colocando en un participativo trompo, movido por energía democrática conducida por la incansable palabra del sufrido ciudadano, esas puntas de razón de widia.


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