El ‘chef de la castaña’ se despide de Júzcar
Tras 22 años al frente del restaurante el Bandolero se trasladan para continuar su aventura gastronómica en otras tierras, pero siempre teniendo a este fruto serrano presente en sus platos

Iván Sastre, conocido popularmente como el ‘chef de la castaña’, ha decidido cerrar una etapa de casi 22 años al frente de su restaurante El Bandodero en Júzcar. Lo hace tras considerar que aquí ha llegado al máximo posible de evolución, por lo que ahora busca nuevo destino en el que crear un nuevo concepto, según adelanta, más pequeño y en una población mayor.
Eso sí, sostiene que no se irán demasiado lejos y se quedarán en la provincia de Málaga. Una de las grandes aportaciones de su cocina en la zona fue llevar la castaña a la mesa, más allá de consumirla en crudo o en tostones. “Yo le debo mucho a la castaña y la castaña me lo debe a mí”, ha afirmado Sastre, al tiempo que ha asegurado que “se viene conmigo al lugar al que yo vaya, es un producto al que considera que no se le concede la importancia gastronómica que tiene”.
En cuanto al final de su etapa el Júzcar, ha reconocido tener sentimientos encontrados y haber tenido muchas dudas, aunque creen que “necesito parar, pensar, y poner otra semilla en otro lugar para que crezca igual que hemos hecho aquí”. Y es que en este proyecto no se encuentra solo, está junto a su pareja, David Nuyen. Un proceso en el que aseguran que han derramado más de una lágrima antes de llegar a un decisión final.
Además, consideran que es el momento adecuado para que el restaurante, que se encuentra en pleno funcionamiento, siga adelante en manos de otra propiedad, ya que no se trata de un cierre y sí de un traspaso del negocio. “Es como un hijo para nosotros y es el momento que siga su camino de la mano de otras personas”, ha afirmado. Eso sí, no tiene dudas de que lo echará en falta, ya que “ha sido mi vida”.
De hecho, ha seguido cocinado hasta el último día, el pasado 31 de mayo, antes de que se produjera el cambio de dirección. Tanto Iván como David han coincidido en afirmar que ha sido el gran proyecto de su vida, aunque no todo ha sido un camino de rosas. “Hemos tenido momentos muy duros y hemos llegado a pensar en tirar la toalla”, han señalado.
Y es que Júzcar no siempre ha sido tan popular y conocida. “Al principio al llegar decíamos que estábamos en Júzcar y nadie sabía dónde estaba”, han indicado. En este tiempo también han podido formar parte y contribuir a la transformación del turismo rural del Valle del Genal, una de las joyas paisajísticas de la Serranía de Ronda. “Hemos aportado un lugar en el que poder retirarte a desconectar y tener un buen plato encima de la mesa”, ha finalizado Sastre.
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