Ronda ha vivido un espectacular Viernes Santo, con temperaturas primaverales y los desfiles procesionales de tres hermandades señeras de la Semana Santa.
Con una mañana soleada, desde la parroquia de Santa Cecilia inició su estación de penitencia la Hermandad de Santísimo Cristo de los Remedios y Nuestra Señora de las Angustias, que brilló un año más durante su descenso por la escalinata del templo, ante el constante aplauso del público al ver marchar a sus titulares.
Las dos bandas de música de Ronda: Aureliano del Real y Arunda, pusieron el acompañamiento musical a los tronos del Señor y de la Virgen, respectivamente.
Otro momento para la memoria se vivió a su paso por la tribuna oficial, donde cientos de rondeños y de visitantes aguardaban el caminar de los nazarenos trinitarios.
Santo Entierro
Cuando la tarde caía en el barrio de San Francisco iniciaba su estación de penitencia desde la calle Empedrada la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad.
La imagen más bella y cofrade se pudo disfrutar mientras la cofradía subía la Cuesta de las Imágenes, aunque ya en la calle Armiñán, ante el repentino malestar de uno de los horquilleros del trono del Cristo Yacente, hizo que el cortejo se tuviese que detener durante algo más d 45 minutos, hasta que fue trasladado por una ambulancia hasta el Hospital de la Serranía, y se pudo reanudar la marcha.
Tras este incidente continuó con normalidad la procesión, en la que marchaba una amplia representación de la Corporación Municipal, con la alcaldesa, Maripaz Fernández, a la cabeza de la misma.
Numeroso público presenció el paso de la estación de penitencia en el centro de Ronda, mientras sonaban las marchas fúnebres de la Agrupación Musical ‘Nuestro Padre Jesús Cautivo’ de Dos Hermanas, con el trono del Señor, y la Banda de Música ‘Gastoreña’ de El Gastor (Cádiz), con la Virgen.
Luto
A punto de entrar la noche, en la céntrica iglesia de la Merced se abrieron las puertas para que iniciase su estación de penitencia la sobria Hermandad de María Santísima en La Soledad, en la que el negro y el luto fueron los protagonistas. La música de capilla de ‘Lignun Crucis’ fue el único sonido que rompía el silencio del Viernes Santo.
Su paso de costaleros llevó a la Virgen por las calles, en una noche que ponìa fin a una gran Semana Santa en Ronda, en la que todas las hermandades, después de muchos años, han podido completar sus procesiones con un tiempo que ha acompañado.
























