El mes de julio ha traído interesantes descubrimientos astronómicos como el realizado por un equipo internacional de astrónomos que ha observado, por primera vez, el nacimiento de un nuevo sistema planetario alrededor de la protoestrella (etapa temprana en la formación de una estrella) llamada HOPS-315 que está a unos 1.300 años luz de nuestro planeta, es decir, la imagen captada se produjo alrededor del año 725 y ahora ha llegado su luz a la Tierra. Este importante descubrimiento marca la primera vez que se identifica un sistema planetario en una etapa tan temprana de formación y abre una ventana al origen de nuestro propio Sistema Solar.
La astrónoma Melissa McClure de la Universidad de Leiden (Países Bajos), responsable principal de las investigaciones, indicó que era la primera vez que se detectaban evidencias de la condensación de minerales ricos en silicio, dentro del disco de gas y polvo que rodea a una estrella muy joven, que millones de años más tarde pueden convertirse en planetas. Y añade: “estamos viendo un sistema planetario que se parece a cómo se veía nuestro Sistema Solar justo cuando comenzaba a formarse.».
Alrededor de estas “estrellas bebés”, a menudo la comunidad astronómica ha detectado discos de gas y polvo conocidos como «discos protoplanetarios», que son los lugares de nacimiento de nuevos planetas. Aunque ya se habían visto previamente discos jóvenes que contienen planetas recién nacidos, masivos y similares a Júpiter. Pero nunca en una fase tan temprana de formación planetaria como la descubierta ahora.
El hallazgo marca un hito en la astronomía moderna y ha sido posible gracias a la combinación de datos del telescopio espacial James Webb (operado por NASA, Agencia Espacial Europea – ESA y Agencia Espacial Canadiense – CSA) y el radiotelescopio ALMA, compuesto por 66 antenas, ubicado en el Desierto de Atacama (Chile) que es uno de los lugares más secos y altos del planeta. La construcción de este radiotelescopio, considerado el más potente del planeta, fue posible gracias al esfuerzo internacional entre Europa (ESO), Norteamérica (NRAO), Asia del Este (NAOJ) y Chile.

La “estrella bebé” HOPS-315 está situada en la zona de la constelación de Orión, fácilmente visible en los cielos de invierno desde nuestras latitudes.
El otro sorprendente descubrimiento astronómico que nos ha traído julio es el bautizado como 3I/ATLAS, un enigmático objeto interestelar, es decir, que proviene de fuera del Sistema Solar. Según las estimaciones de los astrónomos el objeto podría tener más de 7.000 millones de años y entre 10 y 30 kilómetros de diámetro. En un principio, el 3I/ATLAS ha sido catalogado como un cometa y es el visitante interestelar más extraordinario hasta la fecha. Los anteriores han sido el asteroide Oumuamua (2017) y el cometa 2I/Borisov (2019).