Cultura y Sociedad

El Bayern de Múnich pierde su condición de invicto

El Allianz Arena vio caer al líder de la Bundesliga. El Bayern, que ya llevaba media temporada sin conocer la derrota en liga, se dejó remontar en el tramo final ante un Augsburgo valiente y oportunista. El 1-2 corta una racha de 27 partidos sin perder y recuerda que, por muy imponente que parezca, nadie está a salvo en un derbi bávaro.

Un líder cómodo… hasta que el partido se rompió

El guion parecía el de todos los días: posesión alta, dominio territorial y un gol para encarrilar la tarde. A los 23 minutos, el Bayern se adelantó con un cabezazo de Hiroki Ito ras un saque de esquina de Michael Olise, una acción que subrayó el impacto del extremo francés, autor de su 14.ª asistencia liguera. Con el 1-0, los de Vincent Kompany encontraron la calma y, durante muchos minutos, dio la sensación de que la historia no iba a desviarse.

Pero el partido aún tenía sorpresas para las apuestas fútbol: el Bayern llegaba con bajas por enfermedad y lesiones, y el ritmo no fue tan sostenido como en sus mejores días. La circulación se hizo más lenta, el área rival dejó de recibir oleadas constantes y el Augsburgo empezó a estar cómodo defendiendo cerca de su portería, esperando el momento para salir a la contra. En esa fase, el líder acumuló ocasiones a medias: centros sin remate, tiros tapados y transiciones cortadas antes del último pase.

El Augsburgo, por su parte, no se limitó a resistir. Tras el descanso, ajustaron la presión, elevaron la altura de la defensa y se animaron a correr cuando recuperaban. No fue un asedio continuo, pero sí un goteo de avisos que fue cambiando el tono del estadio. El cuadro local seguía mandando, pero ya no intimidaba, un matiz que, en la Bundesliga y en las apuestas deportivas de Betfair, es el primer síntoma de que vienen problemas.

Dos zarpazos tardíos y un final con el corazón en la garganta

La ruptura llegó en el último cuarto de hora del choque. En el 75’, Arthur Chaves igualó el encuentro y convirtió en premio la valentía visitante: el Augsburgo había crecido con el paso del tiempo y castigó una desconexión defensiva local. Seis minutos después, Han-Noah Massengo firmó el 1-2 y silenció el Allianz Arena. Dos goles en un suspiro bastaron para derribar una muralla que parecía inamovible y darle al derbi un giro inesperado.

El dato tiene miga: el Augsburgo no ganaba en Múnich desde 2015, cuando también había puesto fin a otra racha del Bayern. Esta vez repitió la travesura y, de paso, se dio aire en la clasificación, incómoda para seguir creyendo en la permanencia.

El Bayern lo intentó a la desesperada. Kompany movió piezas, el equipo apretó con más emoción que claridad y el área del Augsburgo se llenó de centros, segundas jugadas y rebotes. La ocasión más simbólica llegó en la última acción: Olise, que había participado en el 1-0, estrelló un disparo en el larguero con el tiempo cumplido.

El golpe no cambia el panorama inmediato: el Bayern sigue líder con una ventaja de 11 puntos, pero pierde esa condición de intocable que venía construyendo jornada tras jornada. Augsburgo, que sube al 13º puesto, celebró como un título un triunfo que parecía imposible allí. Kompany reconoció la decepción y pidió una respuesta inmediata, consciente de que el calendario no concede treguas.


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