Cultura y Sociedad

Jesús, un judío al que la iglesia convirtió en Dios cristiano

María Magdalena en el tráiler del título bíblico con Rooney Mara y Joaquín Phoenix.

Se jacta el cristianismo de ser religión monoteísta, pero llega semana santa y emerge un escenario politeísta de Cristos tan diversos como sus nombres. Ante tal desavenencia uno se pregunta: si cada hermandad tiene su propio Dios único y milagroso que rivaliza con los de las otras hermandades ¿Cuál de ellos es el verdadero? Igual ocurre con el carrusel de vírgenes que compiten entre sí ¿Cuál es Mariam, la madre del judío Yeoshua Bar Josef (Jesús de Nazaret en hebreo)?

Con la religión pasa lo mismo que con la política, la gente oye de aquí y de allá y se teje el mandil hilando el baturrillo de noticas de corta y pega que pululan por los medios, en su mayoría inciertas, fraudulentas y cosidas a la medida del organismo que las crea. Y al igual que el sanchismo convence al populacho y jóvenes sin interés en política a los que compra con cheques regalo, la Iglesia primitiva, en expansión y soporte de supervivencia del Imperio Romano, exportó al Cristo de la fe fabricado por San Pablo, que nada tiene que ver con el Jesús de la historia; judío ortodoxo, de carácter recio, observador de la Torá (ley de Moisés) que vivió, predicó y murió en el más estricto marco del judaísmo, y que fue crucificado por sedicioso, ósea, por revelarse contra el poder y la ley de Roma que sometía a su pueblo.

Siglos atrás (y tampoco hay que irse tan lejos), la iglesia tenía raptada la cultura, el conocimiento, las bibliotecas y los libros, imponiendo su única visión de la sabiduría y del mundo, pero hoy día, en la era de la información, basta con teclear en el móvil para acceder a contenidos que años atrás era casi imposible. Aun así, la masa prefiere seguir ignorando los descubrimientos de la ciencia, la historia y la arqueología sobre la historicidad de Jesús de Nazaret para seguir agarrada a creencias ancestrales. Información preciosa que no afecta ni pone en entredicho la fe del creyente, todo lo contrario, la enriquece.

Observando la procesión de cristos y vírgenes sufrientes ante las miradas fervorosas de los fieles, echo la vista al Israel del S.I y me pregunto qué pensarían todos estos judíos; apóstoles, evangelistas, María la llamada Virgen y Jesús de Nazaret el Cristo, a los que la Iglesia convirtió en cristianos, al verse elevados a divinidades de una religión que no conocían y sujetos a unos dogmas que jamás oyeron.


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