Ronda

Ábalos, Sánchez, y la familia Corleone

Hubo un tiempo en el que la política era conducida por líderes que creían en sus ideas. Gente comprometida, dispuesta a pelear por sus convicciones

El ‘Caso Koldo’ ha removido todo el tablero político y al PSOE durante esta semana.

Hubo un tiempo en el que la política era conducida por líderes que creían en sus ideas. Gente comprometida, dispuesta a pelear por sus convicciones; llámese Adolfo Suarez, Felipe González, Aznar, Carrillo, Anguita o Alfonso Guerra. Voces que se hacían oír sin acudir al insulto, la mentira, el chantaje o la amenaza. Pues eso ya acabó, al igual que acabaron los universitarios pateando las calles a voz en grito contra los trapicheos de gobiernos corrupto y populistas; al menos en España.

Jóvenes que han mudado al universo de los teléfonos móviles y las redes sociales; estantes de entretenimiento a bajo costo energético para el complejo enredado de las neuronas. Neuronas de una mayoría de españoles que presencian, quizás acostumbrados ya, los asaltos de corrupción del Sanchismo con una pasividad de espanto. Vamos, como si la cosa no fuera con ellos ni con sus bolsillos. Una factoría de corrupción, la de Sánchez, especializada en estafas millonarias, pero que se adhiere al lema de quien la hace la paga; lo que, de ser cierto, colocaría a su presidente entre rejas.

Presidente al que, por cierto, Mohamed VI de marruecos lo tiene agarrado por la entrepierna (caso en espera en la larga lista de escándalos), pero no solo del tráfico mafioso se alimenta Corleone y su séquito de parásitos, también de desfachatez y desvergüenza; la que mostró con indiferente descaro a los guardias civiles asesinados en el estrecho y a sus familiares.
Y mientras el SANCHISMO, subproducto de un comunismo piojoso ideado y manejado por Zapatero, representante oficial del narcodictador MADURO se afana en reafirmar la moral intachable de su horma, un nuevo atropello de corrupción salta sobre los rescoldos de otros que aún abrasan, y del que ya se tenía noticias, pero nadie tuvo valor de destaparlo, (véase alcalde de León, amenazado por Koldo, portero de puticlub y a ratos matón, cuyo ascenso al poder viene de la mano de otro pájaro de alto vuelo, Ábalos).

Si, el mismo Ábalos que se pasea por los medios con desmedida soberbia y cara dura al punto que te invita a creerlo cuando dice aquello de ‘yo no sabía nada’. ¡Pobre victima! ¡que malísima es la derecha! Ábalos, el tipo de las maletas de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela a la que tenían prohibido volar por el espacio aéreo europeo y que Él, Koldo y su Equipo A ‘anti corruptos’ recibió en el aeropuerto de Barajas y cuya versión de los hechos cambió nada menos que nueve veces. Maletas, por cierto, que siguen siendo hoy un misterio; ni cuantas eran ni qué contenían ni a que destino viajaban. Casos que se archivan junto a otros infectos en la factoría Sánchez mientras España visualiza pasiva y confiada el siguiente capítulo de la familia Corleone.

Y larga cola nos trae el caso PSOE (no Ábalos) en su agonizante aleteo por esconder la ropa sucia culpado al PP como medio de redimirse. Hoy salta Begoña Gómez al tintero, esposa de Sánchez, implicada presuntamente por haberse reunido en el 2020 con Víctor Aldama, comisionista del ministerio de transportes y Javier Hidalgo, consejero delegado de Globalia para hablar de ‘negocios’ y apoyo a nuevos trapicheos, según informa el Mundo. Premisa que no ha tardado en defender M. Jesús Montero, la señora con lengua trapeada, censurando tal despropósito por no pisar Begoña suelo político, claro, pero sí que Sánchez calumnió al hermano de Ayuso (anónimo y tampoco en política) en un acto público de manera miserable para convertir a la presidenta de Madrid en rollo de papel higiénico con el que se limpia su caca. Así se las gasta esta panda de canallas, camorristas y mafiosos que subrogan la ley para amnistiar a golfos y a criminales.

En tanto España digiere con tragaderas de espanto todo lo que le echen por temor a la llegada de la derecha cortando cabezas. Peor aún el absentismo de Feijóo cuando le mandan callar en el parlamento justo en el instante en el que iba a mencionar a Francis Armengol. Si, Armengol, tercera autoridad del estado y cadáver ya político según unos, cosa que está por ver, pues como ejemplo Marlaska; no importa lo que ocurra, todo pasa. Armengol, la misma que ocultó que las mascarillas eran falsas para recibir fondos europeos (léase artículo publicado en exclusiva por el diario el Mundo 29/02/2024), la misma que ocultó abusos sexuales a menores y se la pasaba de fiestas mientras el país vivía confinado durante la pandemia. La tipa que tiene el temple de decir que le provoca asco, repugnancia lo que está ocurriendo y no se le cae las bragas, siendo ella parte activa de la trama.

Y es que hay tal acumulación de mierda en la familia Corleone que de tirar de una esquina de la manta volcarían todas las partes y, eso, sería muy improbable.

Así que cerremos puertas antes de que llegue la derecha cubriendo con velos a las mujeres y lanzando a los homosexuales desde los balcones. Gritos de un gobierno populista y carroñero que se vale de esa gran mayoría de españoles que beben de los telediarios, de Ángeles Barceló y de Julia Otero, con sus contertulios Carolina Bescansa y Manuel de Prada; versión paralela de la realidad.

Y es que mientras no toquen las pensiones, los viajes del IMSERSO, no se privatice el alcohol y quede una terracita donde tapear con una cervecita fresca para qué comerse el coco con los asuntos de un gobierno podrido hasta la médula. Mejor esperar a la segunda entrega de la familia Corleone y así seguimos distraídos.

Esta es la España a día de hoy. Disfrútenla.
Domingo Terroba. Escritor.


2 comentarios en “Ábalos, Sánchez, y la familia Corleone

  1. pepe

    pedazo de articulo domingo

  2. FRANCISCO

    Si quitas a Anguita los demás que has escrito son más de lo mismo. Menuda tropa.

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