Ronda

Los ‘candados del amor’ se extienden por el Puente Nuevo

Hace meses que desde el Ayuntamiento no se retiran, por lo que su número sigue creciendo

Calificado recientemente como uno de los diez puentes más bellos del mundo, el Puente Nuevo sigue sufriendo el despiadado ataque de los llamados ‘candados del amor’, una moda que parece no tener fin y que cada vez afecta a más zonas monumentales.

En el caso del monumento más conocido de la ciudad del Tajo, imagen representativa de numerosas campañas de publicidad, el problema no es nuevo. Hace años que los candados comenzaron a aparecer casi como setas en distintos balcones, lo que llevó entonces al Consistorio a anunciar que periódicamente procedería a la retirada de estos cerrojos metálicos que son anclados sobre las centenarias rejas de sus balcones.

Sin embargo, hace meses que parece que desde el Ayuntamiento no se ha vuelto a retirar esta plaga que afecta al conocido monumento, y que ahora también se ha extendido hacia algunas de las farolas y anclajes metálicos situados sobre los pilares de piedra. Además, también han comenzado a aparecer en otros puntos de la cornisa del Tajo, como el balcón que pende sobre el vacío a escasos metros del templete de los jardines de Blas Infante. También a lo largo de la reja que protege al cortado rondeño es posible verlos en diferentes puntos.

Los propios candados delatan la fecha desde la que llevan colocados, y es que las parejas suelen firmarlos con su nombre o iniciales y la fecha en la que sellaron su amor ante el cañón rondeño. Esas fechas indican que algunos de ellos llevan allí desde el mes de octubre de 2013. Desde entonces hasta ahora -los más recientes apenas tienen unos días-, los candados han ido proliferando hasta el punto de que en algunos de los balcones los turistas tienen que cerrar el plano de sus fotografías u optar por sacar los balcones y los candados como parte del decorado que hay en estos momentos.

Mientras tanto, algunos de los turistas mostraban su sorpresa por la presencia de los candados, mientras a otros les causaba curiosidad y no dudaban en interesarse por las inscripciones que tenían cada uno de ellos.

De momento, a la espera de que el Consistorio decida si retira los candados, la imagen para el recuerdo de los balcones del Puente Nuevo aparece sembrada de candados metálicos llenos de amor, aunque nada tienen que ver con la historia de un puente que se había mantenido al margen de esta importada moda. “Es una vergüenza que se carguen así la imagen de una cosa tan bonita”, decía Pedro, un turista nacional llegado desde Sevilla.


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