Ronda

Denunian el contagio de hepatitis C de un rondeño en el Carlos Haya

J.A.CH. murió en el mes de febrero y su mujer ha decidido hacer públicos los hechos

Su mujer y un grupo de amigos organizaron una carrera homenaje al fallecido.

 J.A.CH. murió en el mes de febrero y su mujer ha decidido hacer públicos los hechos

“A día de hoy no me he enterado cómo se contagió mi marido”, dice Remedios Chaves, esposa de J.A.CH., el rondeño de 57 años de edad que falleció el pasado mes de febrero tras ser contagiado de hepatitis C en el Hospital Regional Carlos Haya de Málaga. “No sabemos si fue por una transfusión (algo descartado por el delegado de Salud) o por algún tipo de prueba en la que el material no estuviese en condiciones”, dice Remedios. 

De momento, desde el Servicio Andaluz de Salud (SAS) únicamente se han puesto en contacto con la familia para decirles que han abierto una investigación interna para tratar de averiguar cómo pudo producirse el contagio. “Me parece gravísimo que puedas entrar en un hospital y salir con hepatitis C. Porque él estaba enfermo, pero también puedes entrar sin tener nada”, dice Remedios Chaves.

Una mujer rota que todavía no alcanza a explicarse cómo su marido, que había recibido un transplante de médula en el año 2012, pudo contagiarse mientras permanecía en el centro hospitalario malagueño tras sufrir un rechazo y necesitar varios ingresos. Precisamente, tras salir de una de sus estancias en el hospital en 2013 nada volvía a ser igual. Desde entonces comenzó una lucha contra su enfermedad que terminó quitándole la vida, aunque no sabía que en realidad estaba luchando contra la hepatitis C. “Él ha estado dos años luchando contra una enfermedad y ahora resulta que no muere de esa, sino de una hepatitis C, es que no es justo”, señala la esposa del fallecido.

El relato del sufrimiento que tuvieron que padecer les lleva hasta diciembre de 2013, cuando deciden realizarle una biopsia hepática y se descubre que es positivo, tras lo que se realiza una revisión de las muestras de sus analíticas que están guardadas y se descubre que dicho positivo se remonta a marzo de 2013, fecha en la que se encontraba ingresado por otra recaída, según el relato de los hechos que hizo su mujer a este periódico.

Además, tampoco se explica qué pudo fallar en aquella planta para que se produjese el contagio. A día de hoy se sigue buscando una explicación a lo ocurrido en una zona que requiere de medidas extremas de seguridad que se imponen también a los visitantes y familiares. “El que va de fuera cumple con todo y ellos pues mira tú”, señala.

Ante la falta de nueva información que asegura que tiene desde que se produjo la primera y única comunicación con el SAS, tomó la decisión de denunciar el caso. “Ellos están investigando internamente, pero esto está calladito”, afirmó 

Remedios se muestra visiblemente molesta con la actitud que está teniendo el SAS con el caso de su marido y no se muestra dispuesta a que caiga en el olvido, al igual que tampoco parecen dispuestos a ello los hermanos del fallecido y sus compañeros del Club de Atletismo KM1 al que pertenecía, que esta semana disputaban una prueba en homenaje a su amigo.


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