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Fauna de la Serranía de Ronda: Culebra cogulla (Macroprotodon brevis)

El apelativo cogulla, hace referencia al parecido del dibujo de su cuello con una prenda propia de la indumentaria de los monjes

Es una especialista de la actividad subterránea y bajo las piedras. Foto Andrés Rodríguez.

El apelativo cogulla, hace referencia al parecido del dibujo de su cuello con una prenda propia de la indumentaria de los monjes.

Es una de las serpientes más pequeñas y desconocidas por su escasez y hábitos nocturnos o crepusculares y llevar a cabo un modo de vida predominantemente subterráneo.

Aunque posee glándulas productoras de veneno que utiliza para inmovilizar las presas que integran su dieta, es completamente inofensiva para el hombre tanto por su baja toxicidad como por la posición anatómica de los dientes que sirven para inocular el veneno.

Tanto en el  Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de Octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, aparece incluida en la categoría “interés especial”. El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, la cataloga dentro de la categoría “Casi amenazada” (NT). Personalmente opino, y no soy el único, que debería encuadrarse en los criterios de En peligro crítico, En peligro o Vulnerable, mucho más claros que “en interés especial”. Respecto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, esta especie no aparece incluida en ninguno de sus apartados. En cuanto a las categorías de amenaza de la UICN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza) a nivel mundial está catalogada como NT (Casi Amenazada).

El poseer una anatomía especial con pequeño tamaño, cabeza aplastada, cuerpo cilíndrico, la ha convertido en una especialista de la actividad subterránea y bajo las piedras.

Aunque se han citado algunos ejemplares que alcanzaban los 60 cm. de longitud, raramente supera los 45 cm., siendo habituales las medidas comprendidas entre 30 y 35 cm. Se trata por tanto del ofidio de menor tamaño de todos los que podemos encontrar en la península.

La cabeza está bien diferenciada del cuerpo y aparece aplastada, lo que le permite introducirse por grietas y pequeños huecos situados entre las piedras. El hocico es corto, romo, casi recto con orificios nasales muy pequeños. Los ojos no son muy grandes, ligeramente prominentes y tienen las pupilas ovaladas de color negro e iris amarillento.

El cuerpo es cilíndrico y robusto, siendo característico el hecho de poseer las escamas del dorso completamente lisas y brillantes, normalmente  agrupadas en 21 hileras contadas a mitad del mismo.

La coloración de fondo es variable. Predominan los tonos grises y pardos con manchas más oscuras difuminadas y costados moteados con pequeños ocelos negros. La cola es corta y afilada. El vientre es de color blanco sucio o amarillento- crema y en su zona central destaca la presencia de una serie de dibujos cuadrados de color negro alineados en 2 hileras que se unen en una sola al llegar a la cola.

La cabeza aparece adornada con 3 dibujos de color negro intenso. El primero de ellos es una línea en su comienzo estrecha, que bordeando los labios en la parte anterior de la boca se dirige hasta ambos ojos. Continúa tras ellos haciéndose algo más ancha hasta terminar en la comisura de la boca. En este punto se une con otro dibujo que a modo de” V” corona la cabeza, con su vértice situado entre ambos ojos. El tercer motivo y más característico es la propia cogulla que le da nombre. Se trata de un collar situado en la parte posterior de la cabeza, que raras veces llega a rodear completamente la sección del cuerpo. Tiene forma de capucha.

Algunos ejemplares localizados en la provincia de Cádiz tienen la cabeza completamente de color negro sin que se diferencie la cogulla, igual que los que habitan en el Rif  marroquí.

La coloración de los juveniles sigue el mismo patrón, aunque con  tonos más intensos.

No existe un dimorfismo sexual claro, y ambos sexos tienen la misma coloración. De todos modos las hembras suelen ser un poco más grandes y robustas, tienen la cola de menor longitud y poseen mayor número de escamas ventrales, 170-189, por 158-172 de los machos.

En la clasificación de los ofidios según el tipo de dentición la de cogulla se integra en el grupo de las “opistoglifas”. Posee pequeñas glándulas productoras de veneno poco activo situadas en la parte posterior del maxilar superior, que aparece coronado por 2 dientes de mayor tamaño que los demás y acanalados lateralmente que permiten la inoculación del veneno durante la mordedura.

Tanto la poca actividad tóxica del veneno como la situación atrasada de los dientes inoculadores hacen muy difícil una intoxicación en humanos e en caso de mordedura. Hasta la fecha no se tiene noticia de ningún caso al respecto, por lo que podemos considerarla como completamente inofensiva. Aún así hay que evitar su manipulación, pues cualquier mordedura tanto de esta como de cualquier otra especie de serpiente corre el riesgo de infectarse, aunque la herida en sí misma sea casi inapreciable.

Hasta hace pocos años se consideraba que el género Macroprotodón estaba integrado por solo una especie, M.cucullatus  y así se denomina aún hoy a la culebra de cogulla en la mayoría de publicaciones. Asimismo se recogía la existencia de 3 subespecies; M.cucullatus brevis, M.cucullatus cucullatus y M. cucullatus mauritanicus.

Recientes estudios genéticos y morfológicos han llegado a la conclusión de que es necesaria una nueva clasificación, y en la actualidad se considera la existencia de hasta 4 especies distintas dentro del género Macroprotodon:

La distribución en nuestra península es claramente meridional, con la mayor abundancia de citas concentradas en el cuadrante suroccidental. El límite de distribución por el norte lo constituye una línea horizontal situada al norte de Madrid, aunque hay algunas citas en Zamora y Salamanca, correspondientes a poblaciones completamente aisladas del resto. Es escasa en la mitad oriental de Castilla la Mancha, y se va rarificando conformes avanzamos hacia la fachada mediterránea donde se localizan pequeñas poblaciones en las comunidades de Valencia y Murcia. También presente en Portugal aunque es igualmente más abundante en su mitad sur.

En Baleares como hemos comentado anteriormente, encontramos otra especie distinta, concretamente Macroprotodon mauritanicus, presente en Mallorca y Menorca. Su origen probablemente es argelino o tunecino y se supone que fue introducida en las islas por los romanos. Es una especie de mayor tamaño y goza de mayores densidades que la presente en la península por la ausencia de sus principales depredadores, otras culebras de mayor tamaño y el jabalí.

Su actividad sobre todo es crepuscular y nocturna permaneciendo durante el día refugiada bajo piedras y en galerías que ella misma excava o fruto del trabajo de otros animales. Es muy raro encontrarla fuera de los refugios y muchas veces constataremos su presencia por la localización de ejemplares atropellados (aunque es una de las especies menos afectadas por este problema) o caídos en albercas. Se han encontrado algunos ejemplares activos en la superficie en días nublados.

Su actividad anual tiene 2 picos, incrementándose en primavera y otoño y con por un periodo de reposo en invierno que será más o menos prolongado dependiendo de la altitud y latitud. En zonas bajas del sureste está activa todo el año.

La época de celo se extiende desde marzo hasta junio, y las primeras puestas, compuestas por 2 a 6 huevos alargados (3 cms. de longitud) y de cáscara blanda, se producen bien entrado el mes de julio. Para la puesta selecciona sitios soleados y algo húmedos bajo piedras, troncos o entre la hojarasca del suelo.

La incubación dura entre 50 y 60 días y las pequeñas culebras, que miden unos 12 cms. de longitud, ven la luz en los meses de agosto y septiembre. Las hembras realizan puestas cada 2 años.

La de cogulla es una culebra de movimientos lentos y torpes, determinados por una tasa metabólica muy baja. A pesar de ello se desplaza con agilidad bajo tierra en galerías y penetra fácilmente bajo piedras y troncos. Su alimento principal lo componen otros reptiles de pequeño tamaño; lagartijas, culebras juveniles de otras especies e incluso de la suya, eslizones y sobre todo culebrillas ciegas (Blanus cinereus). Esta última especie es la presa que aparece en mayor número en sus contenidos estomacales. Podríamos decir que es su presa perfecta, pues comparte el hábitat subterráneo y tiene el tamaño y la forma ideales para ser tragados por ella. A las lagartijas las captura cuando están reposando en sus refugios durante la noche, sobre todo debajo de las piedras. En comparación con su tamaño, la cogulla captura presas relativamente grandes, lo que unido a su bajos requerimientos energéticos, le permite espaciar mucho las capturas. Otras presas menos frecuentes son los invertebrados y roedores recién nacidos.

Cuando tiene una presa cerca se abalanza sobre ella clavándole su mandíbula e inoculándole el veneno, que rápidamente atonta al animal. Entonces se enrolla sobre ella y comienza a tragarla casi siempre a favor de escama, es decir empezando por la cabeza.

Debido a su pequeño tamaño y a la lentitud de sus movimientos tiene un alto número potencial de depredadores, aunque cuenta con la ventaja de que pocos pueden acceder a sus refugios subterráneos. Aún así forma parte de la dieta de otras culebras de mayor tamaño (bastarda, escalera, herradura), rapaces diurnas y nocturnas (cernícalo, mochuelo, búho real) y carnívoros de mediano tamaño como el zorro, la garduña o el tejón. Hoy en día su principal depredador es el jabalí, que captura muchos ejemplares durante sus correrías nocturnas al levantar piedras y troncos con sus hozaduras.

Cuando se siente amenazada y no puede huir adopta una serie de posturas defensivas. Al igual que otras culebras inofensivas imita el comportamiento de las víboras, hinchando el cuerpo, aplastando la cabeza, replegándose sobre sí misma y resoplando. Otra postura típica en esta especie es enrollarse ocultando el hocico bajo el cuerpo y dejando a la vista el dibujo en “V”  y el collar de la parte superior de la cabeza.

Bibliografia: http://www.sierradebaza.org


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