La Plaza de Toros estrena su histórica restauración para la Feria de Pedro Romero
La Maestranza culmina sus esperadas obras apostando por la seguridad estructural y recuperando el llamativo color original de su bicentenario graderío

Durante la jornada de este jueves, los responsables de la histórica Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda han presentado con enorme orgullo y emoción el espectacular resultado final de las complejas obras de restauración del recinto de cara a la inminente celebración de la esperada Feria de Pedro Romero. Tras un arduo trabajo caracterizado por la constancia y la maestría técnica, el emblemático monumento se adentra plenamente en el siglo veintiuno luciendo una imagen totalmente renovada y garantizando la máxima seguridad para todos sus visitantes. Los promotores de esta ambiciosa intervención arquitectónica han mostrado su inmensa satisfacción por unas labores que han servido para recordar la gran responsabilidad compartida que tienen tanto las administraciones públicas como las distintas entidades privadas a la hora de proteger, mimar y conservar el rico patrimonio histórico de la ciudad para las futuras generaciones.
Aunque el coste final del proyecto ha experimentado un ligero incremento porcentual respecto al presupuesto inicialmente previsto, alcanzando finalmente una importantísima inversión total que ha superado los tres millones de euros, la dirección ha querido destacar la estricta disciplina económica y laboral mantenida en todo momento por todas las partes implicadas. En este sentido, se ha puesto en valor de forma muy especial el trabajo en equipo, el entusiasmo y la enorme implicación de la empresa constructora de Fernando Molina, del estudio de arquitectura responsable y de las numerosas empresas locales rondeñas que han participado activamente en la monumental rehabilitación, mencionando expresamente la inestimable ayuda de firmas de la comarca como Zamu, Carpinteros o Renueva. Todo este colosal esfuerzo económico y logístico conjunto ha permitido culminar con éxito un proyecto profundamente rondeño que devolverá la vida a la plaza para que vuelva a lucir completamente llena de público durante los próximos festejos patronales.
En cuanto a los principales cambios estéticos y estructurales que se van a encontrar los ciudadanos cuando accedan de nuevo al interior del coso, destaca poderosamente la instalación de una impresionante estructura en la zona del tendido alto que funciona visualmente casi como una escultura encajada en la techumbre, asegurando de manera definitiva que el anclaje de la cubierta quede perfectamente conectado al muro de sujeción principal para solventar el que siempre había sido el punto más débil del edificio. Asimismo, los visitantes podrán comprobar que las gárgolas de desagüe son ahora mucho más largas para evitar que el agua de lluvia afecte a la valiosa arquería y a la delicada cornisa. Por último, la modificación visual más llamativa de esta histórica intervención ha sido el enjabelgamiento con almagra aplicado al graderío, una técnica tradicional que sustituye el repinte blanco y amarillo del pasado siglo veinte por unos tonos oscuros y terrosos que recuperan el purismo, el dinamismo y el contraste original buscado desde su concepción en la época del barroco tardío y el periodo neoclásico.

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