Cultura y Sociedad

Alumnos y profesores del Instituto Martín Rivero ganan dos nuevos premios al inventar un detector de humo y gases de bajo coste

El ‘STOPFIRE’, que es como han llamado estos chicos a su invento, es capaz de detectar e identificar humo de incendios y ha ganado dos premios en un mes: uno nacional de la Fundación Endesa y otro provincial del Centro Principia de Málaga

Marcos Naz con uno de los alumnos que han participado en el invento.

El grupo de I+D+i del Instituto de Enseñanza Secundaria Martín Rivero de Ronda, formado por los alumnos Ignacio Guerrero, Javier Núñez, Juan del Pino y los profesores Carlos Sanjuan y A. Marcos Naz, han investigado, desarrollado e innovado unos sencillos detectores de humo generado por incendios de muy bajo coste, fabricados con  botellas PET y sistemas electrónicos de tipo Arduino.

Durante dos cursos escolares han desarrollado dos prototipos distintos, el último de los cuales permite identificar la presencia de gases y humos con un alcance de unos 100 metros utilizando materiales con un coste máximo de 3 euros por detector.

La originalidad, importancia y potencial del proyecto de investigación de estos alumnos y profesores ha generado interés en el XVII Concurso de Módulos del Centro Principia de Málaga en el que ha sido reconocido con un importante Accesit que fue recogido en un acto el pasado 10 de Junio.

Sin embargo, tras pasar un proceso de selección de más de 200 propuesta diferentes desde todos los rincones de España, este mismo  proyecto  denominado “STOPFIRE” (que es como han llamado estos chicos a su invento) ha conseguido ser el primer premio de la categoría “Mi solución creativa a un problema medioambiental” Nivel C (Bachillerato), de la 1º Edición de los Premios de la Fundación Endesa ‘Ecoinnovación Educativa’.

Este galardón será recogido este viernes en Madrid por parte de sus autores.

Este nuevo reconocimiento pone de nuevo al alumnado de la Serranía en el candelero en la innovación educativa basada en la investigación real dentro de las aulas y a través de ideas de los propios alumnos que pueden llevarse a cabo a través de materias que permiten este tipo de metodologías en el centro, como “cultura científica”. No se han limitado a “inventarlo”, sino que ha tenido un proceso riguroso de elaboración científica que ha ve plasmado en su propia memoria de investigación, póster científico e incluso un video diseñado y editado por ellos bajo la supervisión interdisciplinar del profesorado de ciencias, matemáticas, informática y lengua que lo ha guiado durante estos dos años.


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