Ronda

Empieza a funcionar el comedor social dirigido a personas mayores

El nuevo servicio ofrece menús a 2,42 y 4,83 euros, según el nivel de ingresos

Comer fuera de casa se ha convertido en estos tiempos en un lujo que muchos no se pueden permitir. Pero si el menú cuesta sólo 2,42 euros bien merece el gasto. Eso, al menos, es lo que piensan los rondeños que desde este mes disfrutan del comedor social del Centro de Participación Activa para Personas Mayores de la Junta de Andalucía, un servicio dirigido a los mayores de 65 años que se ha puesto en marcha en el marco del plan contra la exclusión social del Gobierno andaluz.

De momento, la asistencia no está siendo muy grande, ya que todavía son pocas las personas que conocen este comedor, según la directora del centro, Carmela Ramírez. Sin embargo, se espera que la cantidad de comensales aumente en las próximas semanas, ya que es una medida que puede ayudar a sobrellevar la difícil situación económica de muchas personas mayores y sus familias. “Con la crisis muchos jubilados están manteniendo también a sus hijos”, explica la directora.

El único requisito que se exige para aprovecharse de este precio es contar con la Tarjeta Sesentaycinco Oro, a la que pueden acceder aquellas personas cuyos ingresos no superen los 400 euros mensuales. Sin embargo, el comedor cuenta también con menús a 4,83 euros, al que puede acceder cualquiera que tenga la modalidad normal de la Tarjeta Sesentaycinco, disponible para cualquier mayor sin importar su nivel de ingresos.

Pero el comedor conlleva otras muchas ventajas al margen de las puramente económicas, ya que el hecho de comer allí hace que no tengan que realizar tareas como cocinar o fregar los platos: “A muchos les cuesta hacer esas cosas y viniendo aquí se lo ahorran”.

Por ello, desde el centro animan a todos los mayores a que acudan al comedor, ya que se trata de un menú “sano y económico”. De momento, muchos de los que lo hacen son matrimonios en los que él tiene la tarjeta normal y ella la tarjeta verde, al no haber cotizado nunca o contar con una pensión no contributiva, por lo que ambos pueden comer por solo 7,25 euros.

Otros, en cambio, acuden solos. Es el caso de Raúl Carrasco, un jubilado de 82 años que vive solo, y que no se lo pensó dos veces cuando se enteró de esta oportunidad. “¿Quién va a decir que no pagando tan poco?”, se pregunta. Y es que él es uno de los que pueden beneficiarse del menú a un precio más bajo, ya que solo cobra una pensión no contributiva que le obliga a hacer malabarismos con su economía doméstica.

Además, reconoce que acudir al centro para comer es mucho más entretenido que comer solo en casa, ya que cada día aprovecha para echar “unas partiditas de billar con los amigos” mientras llega la hora de sentarse a la mesa. Eso sí, por pedir que no quede, y afirma que le gustaría “un poco más de variedad en las verduras” y que no les sirvieran tanta carne de cerdo. “Pero claro, es la más barata, qué le vamos a hacer”, añade.


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