Cultura y Sociedad

Milagro en Igualeja

Un bombero marbellí sale con vida por sus propios medios del nacimiento del río Genal tras quedar atrapado durante siete horas.

 

“Esto pasa una sola vez” y “esto es un milagro” eran las frases más repetidas ayer en las inmediaciones del nacimiento de Igualeja, cuando José Luis Rubio Gallego, bombero marbellí de 38 años, salía por su propios medios de la cueva del nacimiento del río Genal, donde había quedado atrapado desde las 13,30 horas.

Eran las siete y media de la tarde cuando amigos, miembros de equipos de rescate y efectivos de distintos cuerpos de seguridad se retiraban de la entrada de la cueva y perdían casi todas las esperanzas de encontrar a su compañero con vida.

Fue en ese momento, cuando varios de ellos se percataban de que una persona bajaba por la ladera de la montaña, dando paso al asombro, no dar crédito a lo que veían, y las lágrimas de emoción, al comprobar que José Luis Rubio había encontrado una salida vertical por la que escapar de una muerte casi segura. En el aire, procedente de Madrid, un equipo de especialistas de la Guardia Civil que parecía tener la misión de rescatar su cuerpo sin vida, y que nunca llegaron a Igualeja.
Mientras tanto, el protagonista de esta historia, nada mas salir, recibía la llamada del Consejero de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, al tratarse de un conocido espeleólogo andaluz, que ha participado en campañas de exploración como las realizadas en Sima GESM.
Seguidamente,pedía “perdón” por las molestias que había ocasionado y animaba a sus compañeros a que se prepararan para entrar nuevamente a la cavidad, al haberse tenido que desprender del equipo de buceo para poder salir por esta chimenea.

Seguidamente, contaba que un vecino de la localidad le había comentado antes de entrar que había una entrada vertical al nacimiento, algo que recordó cuando se percató que se había soltado del cable guía de sus compañeros, logrando encontrarla y escalar por ella.

Entre lágrimas, sus compañeros seguían sin creer lo que estaban viendo, con su traje manchado por el barro y las manos heridas, no dejaban de abrazarle, incluso, alguno le decía entre bromas, que tenía que irse para Marbella porque esa tarde tenía turno en uno de los retenes del parque.
Muy especial fue el de sus familiares más directos que se encontraban en la zona.

Seguidamente, relataba como había tenido que arrancar con sus propias manos las raices que se cruzaban en su camino de ascenso hacia la salvación.

Finalmente, lograba su objetivo, y el ruido del helicóptero de la Grupo de Rescate de Andalucía, que volvía con más material de rescate, fue una de las primeros sonidos que percibía.

Amplio dispositivo

Antes de recibir la buena noticia, un amplio dispositivo de rescate se había desplazado hasta la entrada al nacimiento de Igualeja, a donde llegaron especialistas del Cuerpo de Bomberos de Marbella, que posteriormente recibieron la ayuda de un equipo especializado del Cuerpo de Bomberos de Estepona, también especialistas en buceo.

A ellos también se había unido un gran despliegue por parte del Grupo de Rescate  Andalucía (GREA), que se trasladaron  en helicóptero hasta la zona, para posteriormente recibir apoyo terrestre, con la llegada de nuevo material.

Además, también se contaba con la presencia en la zona de una ambulancia de Cruz Roja, también desplazada desde la Costa del Sol.

De igual modo, la Guardia Civil de Montaña también desplazó un equipo a la zona, mientras se esperaba la llegada de más especialistas procedentes de Madrid, a los que se debían unir dos buzos malagueños especializados en este tipo de cuevas, que nunca tuvieron que llegar a cumplir la misión asignada de ser los encargados de entrar a buscar al desaparecido.

Poco más podían hacer los efectivos desplazados, al encontrarse removido el fondo del nacimiento, por lo que el agua estaba totalmente enturbiada, lo que hacía imposible la búsqueda “de nada” indicaba uno de los especialistas desplazados hasta la zona.

Gran expectación

Los alrededores del nacimiento de Igualeja se convirtieron en un ir y venir de vecinos de la localidad, llegando a ocasionar algunos problemas en la circunvalación, por lo que los agentes de la Policía Local se tuvieron que emplear a fondo.

Por momentos, también entre los vecinos cundía el desánimo, con la el comentario añadido de “el pobre muchacho”.

Eran varios las personas que comentaban que por la mañana les habían visto llegar hasta el lugar y prepapara los equipos.

Fueron muchos los gritos y las voces de aliento que recibía José Luis Rubio, que fue recibido por una enorme multitud de vecinos, tan alucinados por lo que estaban viendo como contentos porque hubiese aparecido con vida.

Un grupo de cuatro

Eran cuatro los componentes que forman el grupo de espeleobuceo que se adentró en el nacimiento, todos ellos con una amplia experiencia en este tipo de actividades, calificadas como de riesgo, aunque, como indicaba otro de los prácticamentes de esta modalidad, “se trata de un deporte extremo, donde, a pesar de la experiencia y la seguridad con la que se suele practicar, siempre existe el riesgo de que se produzca un accidente y, entonces, solemos hablar de desenlaces fatales”.

La alarma saltaba sobre las 13,30, cuando dos de los tres espeleobuceadores salian a superficie sin su compañero, por lo que se decidía alertar a los diferentes cuerpos de seguridad.

En los muchos amigos del desaparecido, también pudimos ver a caras conocidas de este deporte en nuestra ciudad, como el caso de José Luis Badillo, que ha participado junto a Rubio en varias de las exploraciones que se han realizado en la conocida Sima GESM.


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