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La yunquerana Pilar Leiva cumple los cien años de vida rodeada de familiares y de amigos

Este pasado jueves el Ayuntamiento de Yunquera le organizó una fiesta en la residencia Parra Grossi de Ronda, donde se encuentra hospedada

La centenaria junto al alcalde de Yunqura y familiares en la fiesta de cumpleaños.

El Ayuntamiento del municipio serrano de Yunquera ha querido dedicar un homenaje a su vecina Pilar Leiva, quien el pasado 21 de enero cumplió los 100 años de edad, convirtiéndose de esta forma en la persona más longeva del pueblo.

Por ello este pasado jueves le organizó una fiesta en la residencia de personas mayores Parra Grossi de Ronda, donde la centenaria tuvo la ocasión de soplar las velas de la tarta y de disfrutar con sus familiares y compareros de este momento tan especial.

Cien años.
Cien años.

El alcalde de Yunquera, José María Rodríguez, ha indicado que con este gesto «le hemos querido trasmitir el cariño y el respeto que sentimos todos los vecinos del pueblo por ella, y como reconocimiento al esfuerzo y trabajo que ha realizado durante tantos años».

Además de la tarta y su ramo de flores, también se le entregó por parte del Consistorio una placa en la que se podía leer «te reconocemos por una vida de esfuerzo y sabiduría, ejemplo y orgullo para nuestro pueblo».

Recuerdos de su nieta Paula

Madre de tres hijos -María, Loli y José-, abuela de diez nietos y bisabuela de seis, Pilar ha construido una familia grande y unida, siendo siempre el pilar silencioso que sostenía a todos. Su vida ha estado marcada por la entrega: cuidar, ayudar y estar pendiente de cada detalle de los suyos fue siempre su forma natural de querer.

Pilar dio a luz a cuatro hijos. El primero de ellos nunca pudo crecer a su lado: aunque ella siempre contó que lo escuchó llorar al nacer, le comunicaron entonces que había fallecido. Fueron tiempos difíciles y poco claros en muchos lugares, y su familia siempre ha guardado la duda de qué pudo haber ocurrido realmente. Es una herida silenciosa que forma parte de su historia.

Nació en Tolox y vivió en Yunquera, dónde crió a su familia, pero en el pueblo vecino, El Burgo, también es muy querida, ya que no faltaba a ninguna verbena.

Mujer de otra época, vivió tiempos duros que hoy parecen lejanos, incluso la guerra, y suele recordarnos que la vida de antes exigía más sacrificio y más valor. Trabajadora incansable, hizo de todo: labores del campo, de casa, cosía calcetines, vendía por las calles… nunca le dio miedo el esfuerzo. Hasta pasados los 90 años seguía caminando a diario y ocupándose de sus cosas con admirable energía.

Sin ser la hermana mayor, fue pieza clave en la crianza de sus siete hermanos, ejerciendo de apoyo y referencia familiar. Afrontó momentos especialmente dolorosos, como la pérdida de sus padres en la misma semana, estando además embarazada de su hija menor, demostrando una fortaleza fuera de lo común.

Amante de la música de Manolo Escobar y de los pasodobles, el baile fue una de sus alegrías. Hoy día ya le cuesta debido a una operación que sufrió, pero si se le insiste un poco, todavía se anima de la forma que puede.
De carácter fuerte -que aún conserva-, Pilar ha sido también generosa sin medida: todo lo que tenía, lo ofrecía. Su casa y su mesa nunca se cerraban a quien lo necesitara. Profundamente devota, reza cada día y pide siempre por los demás antes que por ella misma.

Entre las muchas frases que ha regalado a su familia, hay una que sus nietos guardan como un tesoro: “En la vida te tienen que querer bien, que eso es lo importante. El dinero se va, pero la personalidad y el corazón de las personas es lo que vale.”

Y hubo también una convicción que Pilar defendió siempre con orgullo: en su vida solo hubo un hombre, su gran amor y el padre de sus hijos, con quien compartió su camino y formó su familia. A su lado aprendió el valor de la lealtad y el compromiso verdadero. Quedó viuda a los 63 años, pero su recuerdo y su vínculo permanecieron intactos en su corazón para siempre y Pilar siempre menciona que estuvo de novia con su marido 7 años, 3 meses y 9 días.

Hoy, sus cien años no solo celebran el paso del tiempo, sino una vida vivida con coraje, dignidad y amor verdadero. Pilar Leiva no solo cumple un siglo: deja una huella que seguirá viva en cada generación de su familia.

Artículo escrito por una de sus nietas : Paula Martín


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