Cultura y Sociedad

Un visitante muy milenario: el cometa C/2020 F3 (NEOWISE)

Se encuentra en este mes de julio realizando una gira por las zonas del Sistema Solar más próximas al Astro Rey, y en la cual nos encontramos también nosotros

Imagen del Cometa C-2020 F3 (NEOWISE), el 06-07-2020, a las 06.15 horas, desde Ronda (Foto-Rafael Muñoz)

Sin avisar con demasiada antelación, ya que presentó su tarjeta de visita el día 27 del pasado mes de marzo, cuando fue captado por primera vez, mediante el telescopio espacial NEOWISE de la NASA; el cometa C/2020 F3 (NEOWISE), se encuentra en este mes de julio realizando una gira por las zonas del Sistema Solar más próximas al Astro Rey, y en la cual nos encontramos también nosotros.

En principio se pensó que podría tratarse de un cometa errante o aperiódico, de esos que, por llevar una trayectoria parabólica, después de acercarse al Sol, se alejan de él indefinidamente, hasta perderse en los confines de nuestra Galaxia, tal vez acercándose sucesivamente a otras estrellas, en el entramado gravitatorio del Universo, por los siglos de los siglos.

Pero no. Estudiando los científicos sus parámetros orbitales han llegado a la conclusión de que se trata de un cometa periódico (de periodo largo, o muy largo), ya que calculan que debió pasar por el perihelio punto más cercano al Sol, la vez anterior, hace unos 4.500, y después de este nuevo máximo acercamiento (el pasado día 3 de julio), su periodo puede verse incrementado sustancialmente hasta los 6.800 años, a través de una órbita casi parabólica, por lo que estamos seguros no lo vamos a poder volver a ver.

Y de la vez anterior, no se tienen noticias obviamente (y si se tuvieran algunos registros históricos, al menos hasta ahora no han podido ser relacionados con este cometa.

Efectivamente, el día 3 de julio fue cuando más se acercó este cometa al Sol, a unas 0,29 unidades astronómicas o 43 millones de kilómetros (dentro de la órbita de Mercurio, cuando alcanzó la magnitud 0,6), por lo que atraviesa las órbitas de todos los planetas del sistema solar, dado su larguísimo período, y porque procede, en origen, de la Nube de Oort, como la mayoría de los cometas periódicos. Si bien, su mayor magnitud (máximo brillo visto desde la tierra) la alcanzó los pasados días 7 y 8 del presente mes de julio (magnitud 2, aproximadamente), y siempre muy bajo sobre el horizonte noreste (unos 20 grados, cuando la luz del día ya empieza a difuminarlo y hacer imposible su visión), por debajo de la brillante estrella Capella, de la constelación de «El Cochero». En cuanto a la hora para poder observarla, lo mejor es entre las 5.30 y las 6:30, ya que antes está demasiado baja o apenas ha salido, y después, la luz del alba ya no lo permite.

Debemos buscar un lugar con horizonte noreste abierto, despejado y lo menos contaminado posible de calima y de luces artificiales, auxiliándonos de unos prismáticos, si ello es posible, para localizarlo, y luego ya disfrutar a simple vista o como venga en gana de su visión e incluso poder hacerle alguna que otra foto, sirviéndose también de un trípode. Y bueno, si todo ello es posible para algunos aficionados y curiosos, sin salir de casa, pues mejor que mejor, dado además lo intempestivo del horario, sobre todo para quienes luego, tienen que trabajar.

Nos quedan pocos días para poder verlo, ya que a mediados de julio coincidirá con la salida del Sol y, aunque después pasa a verse por la tarde (sale después que el Sol y se pone después que él) su brillo va disminuyendo mucho a pesar de que sea el 23 de este mes cuando más cerca se halle de la Tierra (0,69 unidades astronómicas o 103 millones de kilómetros), pero con una magnitud entonces de 3,5 que aun la hará visible a simple vista en el horizonte noroeste, por las tardes, poco después de la puesta del Sol (magnitud visible a ojo, hasta 6).

Recordemos que los cometas más brillantes anteriores a éste, fueron el Hyakutake en 1996 y el Panstarrs en 2013.

Resulta curioso (y lo resalto en este punto) observar detenidamente la gráfica de ordenador que acompaño en la imagen titulada «Curiosa gráfica de la trayectoria del cometa». En ella, la mayor parte representa su trayectoria, desde su descubrimiento el 27 de marzo pasado, y el final de su posible observación con telescopios, allá por septiembre u octubre de este año. Pero llama especialmente la atención los dos remolinos o tirabuzones que, en forma de embudos contrapuestos, terminan y arrancan en un punto: esa es la trayectoria aparente «vista desde la Tierra» (si ello fuese posible), en la cual emplea el cometa la mayor parte de su periodo (3.000 a 6.000 años).


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