Opinión

A propósito de Ronda. El Puente forma…

Simulación artística del mundialmente conocido Puente Nuevo.

…parte del centro de Ronda. Está muy cerca de la calle La Bola, centro comercial de la ciudad y, por ende, de la Serranía, a pesar de que los desmesurados complejos comerciales hayan reducido su dependencia y, gracias a las mejores comunicaciones, desviado a lugares más poblados. Y eso que no tenemos autovías colindantes que la habrían eliminado por completo.

Casi al lado de la Plaza de Toros, foco del turismo de masas que últimamente es prácticamente el único que “disfrutamos”. Muy cerca de la Alameda, un parque insólito y muy poco valorado por nuestros mandantes, que no alcanzan a comprenderlo y lo machacan con ocurrencias sucesivas (casa de cultura, teatro, etc.), y que, como ya escribí en alguna ocasión, es junto al malogrado paseo de Los Ingleses y el de Blas Infante, nuestro serrano paseo marítimo sobre un acantilado abierto a la bahía de la Hoya, amenazada por el gran oleaje de las montañas circundantes.

Puerta al Mercadillo, centro de servicios inmemorial, y a La Ciudad, origen y razón de la existencia de Ronda. Está a la vez al borde del suelo rústico, del campo, tan próximo que hasta le pasa por debajo. Tenemos una ciudad tan peculiar que el centro está junto a la periferia y al revés. Esta es la característica esencial que hace diferente y especial nuestra población. Por ello las manoseadas recetas de circulación y aparcamiento, tan baboseadas por los voceadores de los partidos que las dan por infalibles, aquí no sirven. Es necesario hacer trabajar la inteligencia y la imaginación, si las hubiera claro está.

Nos encontramos con una población que es centro de servicios y comercial, foco turístico, conjunto histórico artístico y patrimonio medioambiental en un todo y encima el centro está a la vez en la periferia y el suelo urbano mezclado sin solución con el rústico. Y para colmo se levanta sobre una meseta cuyos bordes son infranqueables en gran parte. Y, aunque no es una ciudad demasiado extensa, sí que hay distancias considerables entre sus barrios, teniendo además una gran población dispersa en el extrarradio.

Todo el mundo quiere y necesita llegar al centro y a la Ciudad, usar y disfrutar de esos espacios y de sus dotaciones. Además el turismo es casi nuestra única fuente de ingresos, la más firme y menos dañosa a nuestros “valores”. Tanto los que viven a cierta distancia como los que acuden buscando los encantos de Ronda deben ser acogidos. Los que llegan usando medios de transporte colectivos casi no producen problemas, simplemente hay que encontrar los mejores sitios para dejarlos y que hagan unos recorridos atractivos para, finalmente recogerlos en el otro extremo. Lo que ocurre ahora es bastante negativo para la imagen de Ronda. Son soltados y recogidos en una estación bastante pobre y de escasa capacidad. Los recorridos hasta los focos de atracción son tan insípidos que habría que ocultarlos tras un decorado para evitar que se lleven un triste y apagado recuerdo que borre los atractivos de la Ciudad y entorno. Ya les daré una solución otro día para acabar con este absurdo, ahora debemos preocuparnos de otra cosa.

Esa cosa la representan los que llegan con sus propios medios. Conforman el conjunto más interesante de nuestros visitantes. Los que más gastan, los que pernoctan, comen y compran aquí. Los que profundizarán más en nuestra historia y patrimonio, dándonos la publicidad que deberá mantener ese flujo. Tienen que llegar al “centro” y sus hoteles, dejar sus coches a una distancia bien cortita y sin que se los lleve la grúa, si no echarán pestes, y hacerlo con facilidad, minimizando los obstáculos para llegar a ese destino. Y rapidez. No se puede perder el día y terminar desquiciado buscando un hueco. Las mismas exigencias de los rondeños que también usan sus vehículos, por comodidad o necesidad, todos tienen derecho a ello.

El mejor plan de vialidad de una ciudad es el que consigue que la mayor parte de los vehículos circulantes salgan de un contenedor, para el vulgo parking aunque hay otras opciones, y llegue a otro permaneciendo el menor tiempo posible en los espacios públicos. Es lo ideal. Y encima muy rentable, mucho más que tener las calles ocupadas y desfiguradas por un maremágnum multicolor de cacharros motorizados. Rentable para los ciudadanos, peatones o vehiculizados que vivirán mucho más tranquilos; para los negocios que estarán más visibles y accesibles; para los vecinos que no padecerán ruidos ni contaminación excesivos. Para los conductores que ni perderán tiempo ni los nervios, ahorrando combustible. Y, especialmente para las arcas públicas que cobrarán por la autorización y uso de esos contenedores, ahorrando en vigilantes y controladores y en el mantenimiento de las calzadas y otros. Aunque cobrarán menos multas.

Especial y notoriamente rentable para nuestro patrimonio y su imagen; para chicos y mayores. Para gozar esta hermosa ciudad.

Pero ¿dónde los ponemos? En la Ciudad no hay sitio, y mejor ni lo intentamos. Además es urgente encontrarlos, porque hoy los patios de El Castillo son la única posibilidad de dejar los coches, pocos pero agradecidos. Tengamos presente que es un centro privado al que se le está buscando un destino que eliminará esa posibilidad, ¿y entonces qué

Hay sólo cuatro posibilidades factibles, con espacio mínimamente suficiente y la necesaria proximidad, unas más que otras. En el Mercadillo Alameda y Blas Infante. En el Barrio Faldas de El Castillo y Ruedo Alameda. ¿Conocen otros? Yo lo tengo muy claro y lo intentaré explicar pronto. Tengamos en cuenta que además de un sitio para dejar cómodamente el coche hay que poder llegar sin terminar agotados, subiendo insufribles cuestas, y desarrollar medios de transporte complementarios para personas con dificultades motoras o escasas facultades y para quienes van con mucha prisa.

Seguramente los Sentados les dirán que son inaceptables, que su solución son aparcamientos disuasorios fuera o casi de la población. La manida respuesta de quien piensa poco y traga con las piedras de molino de gurús mediáticos que no saben descubrir los elementos diferenciadores de cada enclave y la necesidad de soluciones ad hoc.

Empezaré por el que menos posibilidades presenta, al menos para mí.

Pero eso será otro día.


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