Opinión

La risa, una medicina efectiva (José Becerrra)

Amigo lector, a ti te pregunto: ¿cuántas veces al día te ríes? No es una cuestión baladí, porque la risa puede ser una de las medicinas más efectivas en los estados mórbidos. Desgraciadamente, nos olvidamos con frecuencia de reír, despreciando sus efectos terapéuticos más que demostrados.

En la Serranía de Ronda, donde los más viejos del lugar son un pozo de sapiencia, no pocas veces mordaz e hiriente, se acostumbra a decir que “quien de todo se ríe, es el que mejor vive”. O aquello otro de que “ se ríe de unas gachas apartás” cuando se comprueba que alguien que tiene que contentarse para pasar el día con tan exigua manduca se muestra risueño y feliz como si en su casa lucieran jugosos jamones colgados del techo.

No es que haya que reírse de todo lo que nos rodea, que sería una sandez, sino que por aquellos lares se considera que el buen humor posee el beatífico poder de sanar.

Se celebró el pasado domingo, el primero de mayo el Día Mundial de la Risa, y tengo para mí que ha pasado desapercibido del todo, pese a las reiteradas recomendaciones de expertos en neurología y psicología,los cuales aconsejan reír a carcajadas por lo menos una vez al día. Cierto que la situación económica y política por la que venimos transitando en los últimos no se muestra proclive a que hagamos gala de buen humor a bote pronto, que no está el horno para bollos precisamente. Con todo tendremos que reconsiderar nuestra actitud y poner en lo posible buena cara ante la adversidad en cuanto que esta condición repercute considerablemente tanto en nuestra salud mental como en la psíquica.

¿Qué es lo que nos dicen expertos neurólogos? Que entre otras virtudes terapéuticas la risa “estimula el sistema inmune, incrementa el umbral del dolor ( o sea, atempera la aflicción y la angustia) y aporta oxígeno al cerebro”. Si a estas virtudes añadimos que las personas que tienen la sonrisa a flor de labios tienen un 40% menos de riesgos de padecer afecciones cardiovasculares y viven una media de 4 o 5 años más que el común de los mortales, habrá que concederle la importancia que tiene la hilaridad en nuestra vida.


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