El Santuario de la Paz, vivió en la tarde-noche de ayer una jornada memorable para el patrimonio religioso de la ciudad. La Hermandad del Ecce Homo celebró la solemne función eucarística en honor a su titular mariana, Nuestra Señora del Buen Amor, en un templo que se quedó prácticamente pequeño ante la gran afluencia de devotos.
La santa misa estuvo presidida por el consiliario de la corporación del Jueves Santo, el reverendo Francisco Sánchez Sánchez, quien durante la homilía destacó las virtudes teologales de la Virgen y la importancia de mantener vivas las tradiciones que vertebran la fe de la ciudad.
El propio Hermano Mayor de la cofradía, Don Miguel Arias, mostró su profunda satisfacción al término de la eucaristía, confirmando que la iglesia registró un lleno absoluto, reflejo de la enorme devoción que Ronda profesa a esta imagen mariana.
Un reencuentro esperado: El regreso del besamanos
El momento cumbre de la jornada llegó una vez finalizado el culto litúrgico. Tras concluir la santa misa, la hermandad procedió a abrir el solemne y devoto besamanos, permitiendo que todos los fieles, vecinos y cofrades se acercaran de manera directa a la sagrada imagen de Nuestra Señora del Buen Amor.
El altar de cultos, exornado con un gusto exquisito para la ocasión, se convirtió en el epicentro de las oraciones de cientos de rondeños que quisieron estrechar sus lazos espirituales con la Virgen a través de este tierno gesto de cercanía y respeto.
Ronda recupera su patrimonio devocional
Con la organización de esta cita, la junta de gobierno de la Hermandad del Ecce Homo no solo cumple con las reglas y cultos de la corporación, sino que logra recuperar un acto cargado de fe e historia que, por diversas circunstancias, no se realizaba desde hacía muchísimos años.
De este modo, gracias al empeño de la cofradía y a la masiva respuesta de los ciudadanos, el pueblo de Ronda rescata de la memoria una de sus solemnidades que permanecía olvidada para muchos, demostrando que el fervor por el Buen Amor sigue plenamente vigente y con el deseo de consolidarse en el calendario cofrade de los próximos años.















