Gran Miércoles Santo el vivido en Ronda con las estaciones de penitencia de La Columna y El Silencio, que llenaron las calles de la ciudad en una tarde y noche amable, con temperaturas primaverales que invitaron a vivir la fe.
Pasadas las ocho de la tarde sonaron cornetas y tambores en las inmediaciones de la parroquia de San Cristóbal, donde sus vecinos se agolparon para ver de cerca la salida de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús en la Columna y María Santísima de La Esperanza, la ‘Novia de Ronda’.
Hasta tres bandas de música participaron en el cortejo: la Banda de Cornetas y Tambores ‘Nuestra Señora de la Encarnación’ de El Burgo marchaba con la Cruz de Guía, mientras que para el trono del Señor se contó con el acompañamiento de la Agrupación Musical ‘Virgen de la Esperanza’ de Alcalá la Real (Jaén), y en el paso de la Virgen estuvo la Banda de Música ‘Liceo’ de Sevilla.
Un momento muy especial se vivió cuando la primera subida del trono del Señor de la Columna se realizo en homenaje a una de sus hermanas; la joven legionaria que resultó herida en el accidente ferroviario de Adamuz y que se encontraba presenciando el desfile procesional, aún recuperándose de sus heridas.
Decenas de mujeres de mantilla, de color riguroso negro, acompañaron el trono de la Virgen, en un desfile perfecto y lleno de simbolismo religioso.
Silencio
Ya bien entrada la noche, y con los golpes de rigor sobre el pórtico de la colegiata de Santa María la Mayor, el silencio invadía las calles del conjunto histórico de la ciudad.
Con el único sonido que dejaba el arrastrar de cadenas la larga fila de nazarenos inició la estación de penitencia de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor.
Velas encendidas, oraciones, silencio y oscuridad componían el paisaje de la noche del Miércoles Santo de Ronda, roto únicamente por el tambor que marcaba el paso de los horquilleros del trono, y el sonido interior del grupo ‘Aureum Ensemble’.
























