La Policía Nacional ha reanudado a primeras horas de esta mañana las labores de búsqueda de pistas sobre el paradero de Alejandro Navarro, el joven rondeño de 25 años de edad que desapareció hace ahora dos años, y del que no se tiene ninguna noticia desde entonces.
Al igual que ayer, un amplio dispositivo policial, formado por agentes de la Comisaría rondeña, de Policía Científica, Grupo de Desaparecidos, y guías caninos desplazados desde Madrid, han estado peinando nuevamente los alrededores al punto limpio, utilizando para ello excavadoras con las que han estado realizando movimientos de tierra, e incluso han incorporado un georradar de ondas electromagnéticas de alta frecuencia para inspeccionar el subsuelo en busca de objetos o restos ocultos.
Los familiares del joven desaparecido también han estado siguiendo en el lugar en este segundo día de investigación el operativo policial, aunque según ha indicado su madre a este periódico, aún no ha recibido ninguna comunicación sobre los resultados obtenidos por parte de la Comisaría rondeña.
No obstante, fuentes cercanas al caso ha indicado que han estado en contacto con los familiares del desaparecido durante todo este tipo y que de momento no constan personas investigadas o detenidas vinculadas a la desaparición del joven.
Desaparecido
Alejandro mide entre 1,65 y 1,70 metros de estatura, es de complexión atlética, de pelo negro y ojos verdes. Es vecino de la barriada de La Dehesa y en el día de su desaparición dejó en su domicilio tanto su documentación como su móvil.
Desde la Asociación SOS Desaparecidos han publicado su fotografía en las redes sociales y diferentes medios de comunicación, donde se solicita a las personas que puedan tener alguna información sobre el joven que lo comuniquen a la Policía Nacional, Policía Local o Guardia Civil, y también a través de los números de teléfono 649 952 957 y 644 712 806.
También los familiares han pegado en varias ocasiones carteles tanto en Ronda como en la Costa del Sol solicitando la colaboración ciudadana para localizarlo.
Incluso sus familiares se han desplazado en varias ocasiones a municipios de la Costa del Sol, a Bilbao y a otras zonas de España tras haber tenido comunicaciones de ciudadanos que afirmaban haberlo visto en estos lugares, aunque no se obtuvo resultados positivos.















