Cultura y Sociedad

Arturo Berutich, pinero del Turismo Rondeño (2). La llegada de los Berutich a Ronda. El Hotel Royal

Eran los tiempos también de la inauguración del emblemático Círculo de Artistas Ronda, del desaparecido Teatro Espinel, de la construcción de casas y edificios de estilo Modernista

Fotografía de la época del antiguo edifico del Hotel Royal.

A partir de la llegada del ferrocarril a Ronda (1892) es cuando entra a formar parte de la historia del turismo rondeño el apellido Berutich, que procedentes de Gibraltar se hacen cargo de la cantina de la Estación ferroviaria y del Hotel América, que después cambiaría el nombre a Hotel España, para a los pocos años ampliar el negocio y construir el Hotel Royal. Ronda se convertiría en un destino turístico posible y moderno, que era reconocida y sentida más cercana geográfica y económicamente para una mayor cantidad de viajeros/turistas británicos. Ya había aparecido la primera agencia turística por parte de Thomas Cook, británico también, que organizaba el viaje al completo desde Inglaterra.

Los Berutich procedían del Trieste italiano y en 1770 se desplazaron a vivir hasta el Peñón por razones comerciales. El patriarca familiar, don Augusto Berutich Martínez, estaba casado con Matilde Llinás y García de las Casas (de ascendencia aristócrata catalana, que poseía desde 1865 una extensa finca en Gaucín, donde la familia pasaba largos períodos de estancia). Ambos se conocen durante la construcción de la línea ferroviaria Algeciras-Ronda-Bobadilla. Augusto Berutich tenía la concesión del Gobierno de Su Majestad Británica de los Depósitos y  Suministros de Carbón para el abastecimiento de los buques de la Marina de Guerra y Mercante de Gibraltar, Malta, Chipre y Port Said. Se da la circunstancia que, por tal motivo, algunos hijos del matrimonio nacieron en estos lugares: Horacio, en Malta; Emilia, en Chipre; Augusto, en Port Said y Arturo, en Gibraltar; además de Antonia, Consuelo y Rosa (esta última años después contraería matrimonio con Juan Peinado Vallejo, quien fuera alcalde democrático de Ronda, en la II República, y último gobernador civil republicano de Almería).

La llegada de don Augusto a Ronda, en el año 1889, se debe a que la compañía inglesa, que estaba construyendo la línea ferroviaria y las estaciones de las distintas poblaciones, saca a concurso la explotación del Restaurante-Cantina de la Estación de Ronda que le es adjudicada. También abre un hotel en las mismas instalaciones de la Estación que primeramente se llamó Hotel América y después Hotel España; el cambio de denominación es debido a la Guerra de Cuba y de Filipinas en la que España estaba inmersa contra EE.UU.

Pocos años después decide don Augusto expandir el negocio, traspasa el Restaurante-Cantina al empresario italiano Rafael Dini Berchielli, para construir y fundar el Hotel Royal, frente a la Alameda, un precioso edificio modernista que fue demolido en los años ochenta del siglo pasado para ser sustituido por el que existe actualmente, una auténtica pena. El Hotel Royal se convierte en poco tiempo en un importante punto de encuentro de la sociedad rondeña y, junto al Hotel Reina Victoria, referencia del turismo británico que arribaba hasta nuestra ciudad.

El porvenir cotidiano de Ronda se fue consolidando con estos empresarios ingleses que trajeron la modernidad en los alojamientos turísticos e integraron estas necesidades como parte natural de nuestra economía, lo que ayudó a la vez, con la dedicación de una floreciente burguesía rondeña y muchos de sus habitantes, paliar las propias necesidades del desarrollo económico de Ronda. Eran los tiempos también de la inauguración del emblemático Círculo de Artistas Ronda, del desaparecido Teatro Espinel, de la construcción de casas y edificios de estilo Modernista, de la fundación del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda y del desarrollo de un pujante tejido comercial que aún pervive. Ronda con sus enorme potencial, prestigio, aureola romántica, monumental, comercial, natural y paisajística, se preparaba como la que más para estar al nivel del nuevo siglo XX y de los servicios turísticos que se requerían.


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