Opinión

Memoria/Oxi (Francisco Pimentel)

El año de la hambre. Así es como llamábamos al año 1941. La agresión nazi-franquista contra la república había dejado un país arruinado. El fascismo había asesinado o encarcelado a los mejores hombres y mujeres, a los mejores trabajadores, dejando a España diezmada por lo que el hambre era la realidad de la mayor parte de la población. Sin embargo los trenes pasaban cargados por la estación de Ronda con destino a Alemania con un letrero que no dejaba dudas: “Excedentes de España para Alemania”. Mi padre me lo recordó muchas veces. Mientras la gente de Ronda rebuscaba cualquier cosa para comer y hasta algunos desesperados comieron hierba y murieron, otros iban al cuartel por la parte de atrás por la calle San José por donde sacaban las basuras y allí recogían las pocas sobras que podían o las granzas del café o cebada. Eso lo he visto con mis propios ojos y lo tengo clavado en mi corazón.

Moría le gente de hambre y también de las palizas que la guardia civil les daba por coger leña para calentarse, o bellotas del suelo para poder comer algo, o robar una gallina, o cazar con lazos o luces conejos o perdices para sobrevivir. Era o morir de hambre tú y tu familia o arriesgarte a que la guardia civil te detuviera, te apaleara, te encerrara y en algunos casos hasta te matara con un tiro en la barriga, que algún médico fascista certificaría como muerte natural por peritonitis. El estado franquista tenía intervenida la economía de Andalucía y fijaba los precios de los productos agrícolas obligando a los campesinos a entregarle sus cosechas creando una grandísima regresión con el hundimiento de la producción agrícola. Me contaba un vecino de Gaucín que había oído que los asesores alemanes le decían a los militares franquistas que no podían matar a tanta gente porque luego no habría gente para trabajar. Y en esas estábamos. Unos muertos, otros en cárceles, otros en campos de concentración, otros en Francia luchando en la resistencia, otros en el norte de África.

Y el país entero muerto de hambre, mientras las cosechas requisadas por la fuerza iban en trenes hacia Alemania con ese infame letrero : “Excedentes de España para Alemania”. Y eso duró hasta 1945. Porque entonces cambiaron las tornas y la euforia del maldito Franco y sus secuaces por ser socios de Hitler, el amo del mundo, se transformó en cagarrinas cuando los obreros-soldados rusos le dieron la puntilla al régimen nazi tomando el Reichstag. Pero la liberación de Europa no supuso también la liberación de España por aquella política de reparto de los bloques, quedando nuestro país a merced del fascismo franquista vivoteando con el mercado negro, el estraperlo y la corrupción generalizada a todos los niveles, siendo uno de los rasgos más característicos aquello que se llamó el enchufismo. Que se llamó y se sigue llamando. Porque esta corrupción generalizada del fascismo no acabó, sino que se transformó, o mejor dicho cambió de caretas, y ya hemos visto la corrupción de todos los colores y el enchufismo convertido en el arte de crear plazas en organismo oficiales en el momento preciso en que el amigo o familiar está en la cabeza de la lista. Ni antes ni después. Aunque antes hiciera falta y luego no fuera necesario.

Hace unos días, mi amigo, compañero y camarada M.Á. escribía sobre la universidad: “Doctores a los que se les deniega la acreditación por carecer de experiencia docente, licenciados que llevan ya años dando clases universitarias sin doctorado (incluso alguna con expediente disciplinario abierto pero que no le impide ser aceptada en una Bolsa de Trabajo), y una bolsa de trabajo para la que no se reúne la comisión evaluadora, con el único objetivo de dejarla morir de inanición… circo de los horrores o balada triste de trompeta…”

Y la trompeta ha sonado en forma de enchufe en el hospital. Dice M.L. lo siguiente: “… la dirección es muy reacia a realizar contratos de administrativos, solo cuando hay una gran presión acceden a sacar alguno pero de auxiliar, que prácticamente realizan el mismo trabajo pero con un sueldo menor. Pues bien, tras las elecciones municipales un descolocado ex-concejal ha tenido la suerte de ser contratado en calidad de administrativo… habiendo esperado a que la persona que estaba por encima en la bolsa de trabajo con más méritos y puntuación se le ofreciera y aceptara un contrato en el Hospital Regional Universitario de Málaga al 33% de jornada. Así que el descolocado concejal fue colocado mediante esta nueva forma de enchufe legal pero inmoral…”

Una zarza ardiente dice la leyenda bíblica que fue la testigo de la entrega de las tablas de la ley a Moisés quien las estrelló contra el suelo con gran rabia cuando bajando del monte vio la corrupción de los hombres que adoraban a un becerro de oro. Con la república nuestra gente quiso poner fin a tanta corrupción pero los adoradores del dinero y la vanagloria los asesinaron. Después de 78 años aún no tenemos la verdad, la justicia y la reparación que necesitamos para curar nuestras heridas y sanar esta sociedad tan corrupta… aunque después del NO de Grecia a Merkel y a la Troika renace la esperanza…


4 comentarios en “Memoria/Oxi (Francisco Pimentel)

  1. pesadito eres

    Es usted un sectario que no tiene ni pajolera idea de historia. Acabarán echando a pelear a la gente con comentarios que sólo parecen reconocer los muertos de un bando. Hubo dos bandos, por si no lo sabia, dos España rotas que recuperaron la razón en 1978. Y deje de menear el hospital que se antojan escritas al dictado de algunos… Por cierto, mire con quién se trata que algunos llevaron voluntariamente camisa azulona y de nombres completos.

  2. pesadito eres

    Para que vea que mi lema es el consenso del 78, le pido perdón por si mi comentario anterior le pudo ofender. Pero hubo dos bandos… Y lo de Paracuellos no fue un mal sueño sino historia auténtica. Gracias.

  3. pesadito eres

    Sectario conforme a la segunda acepción del diccionario de la Are.

    • pesadito eres

      ARE ES RAE

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