Opinión

Respuestas sin preguntas (Francisco Javier García)

San Agustín recibió tantas preguntas a lo largo de su vida, que inevitablemente una de ellas debió ser en qué estaba ocupado Dios antes de crear el Mundo. El santo, decidido a resolver la cuestión y preocupado por la visión de futuro que pudiera tener la respuesta, contestó que el Divino Hacedor estaba creando el infierno para los que hicieran preguntas difíciles. Agustín delimitó los límites de su mundo a través del conocimiento. Pero su infierno más bien exorcizó a todos los que se encontraban al otro lado de la respuesta.

En las sociedades arcaicas el mito revelaba a los iniciados las razones de la conducta social establecida. La política se planteaba como respuestas dadas de antemano que cerraban el paso a cualquier tipo de pregunta. En las sociedades modernas, la creación de una opinión pública, siempre con vocación de incidir en la comunicación política, es un fenómeno radicalmente alejado de las estructuras miteicas. Las preguntas no siempre tienen por qué tener una única respuesta. Pero siguen planteando su particular infierno.

Quien a través de la prensa se dirigiese al actual equipo de gobierno para interrogarle por el sentido último que se esconde tras la decisión de proponer a los grupos políticos la liberación de algunos de sus miembros, probablemente no tendría respuesta, como en las sociedades avanzadas. Precisamente esta medida se plantea cuando el partido que ha ganado las elecciones se encuentra en minoría en el consistorio. A esto habría que añadir algo más preocupante. Además del estado que presentan las mermadas arcas del ayuntamiento, explicar el coste que esta decisión supone para la ciudadanía a las personas afectadas por el paro y sin perspectivas de que su situación mejore.

El buen hacer de los legisladores podría parecer parejo a la buena fe de los que cuestionasen sus planteamientos. Aunar voluntades liberadas como forma de superar la situación y trabajar juntos por el bien de la comunidad. Tradición críptica política frente a interrogación ciudadana. Sociedad arcaica del mito frente a sociedades abiertas. En definitiva, respuestas sin preguntas frente a preguntas sin respuestas. No existe mayor maldad que una bondad infinita.


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