Opinión

Tiempos de cambio (Antonio Sánchez Martín)

Pocas dudas dejan los resultados de las últimas elecciones de que vivimos tiempos de cambio donde los votantes van abandonando poco a poco el oxidado sistema bipartidista y apuestan por repartir el poder entre nuevas formaciones. El fenómeno, además de progresivo, irá en aumento, pues viene refrendado en las urnas principalmente por los votantes más jóvenes, lo que predice su continuidad en el futuro. A primera vista puede parecer que en las comunidades autónomas y en otras capitales españolas estos cambios se notan más que en Ronda, donde el reparto de escaños disimula bastante la pérdida en votos del PP (930) y sobre todo la del PSOE (1600 votos); en total 2500 votos menos para el bipartidismo que suponen casi un 10% del censo de electores.

En abril, todavía a mes y medio de los comicios locales, publiqué un pronóstico que se aproxima bastante a los resultados obtenidos. Pleno acierto en el vaticinio del PP, PSOE y PA, y mínima variación para APR (Otros) que ha sacado uno más (3), y uno menos entre los grupos de izquierda, donde IU obtuvo dos concejalías, aunque a la formación Ronda Si Se Puede apenas le faltó una décima para alcanzar el 5 % de los votos y de obtener un concejal.

De todos, el Partido Popular ha sido el menos perjudicado al mantener sus escaños y disimular su pérdida de votantes gracias a la fuerte abstención (lo que ha abaratado el precio en votos de los concejales elegidos), y a que la gestión de Mª Paz Fernández en la alcaldía rondeña hay que reconocer que ha sido, si no brillante, al menos eficaz, saneando la maltrecha economía del consistorio. Aún así, los populares caen un 17% desde las últimas municipales y un 3% desde las autonómicas de marzo, arrastrados por el desplome del PP a nivel nacional.

Tras las andaluzas de marzo, donde el PSOE fue en Ronda el partido más votado con casi 6000 votos, los socialistas salían a ganar, pero en dos meses han perdido la tercera parte de sus votantes por errores propios; el principal, cerrar en falso unas primarias “endogámicas” donde no se tuvo en cuenta la imagen ante los ciudadanos de sus dos candidatas. Posiblemente una lista conjunta con Isa Aguilera hubiera recibido mayor apoyo. Y el otro error, su mala campaña electoral, sin ofrecer nada nuevo, que les ha hecho perder apoyo en barriadas como La UVA, La Dehesa o El Fuerte, feudos de tradición socialista donde ha calado más el populismo de Marín Lara.

La caída del Partido Andalucista estaba cantada. Víctima de un pacto que le convirtió en “telonero” del PP, tenía prestado un fuerte un voto “anti Toti” que esta vez no ha funcionado. Además, los malos resultados del PA en las pasadas autonómicas les han perjudicado. De todos modos, desde el medio millar de votos de las andaluzas (que no les hubieran supuesto ningún concejal) hasta los casi 1800 votos y tres escaños conseguidos, demuestran, como dije entonces, que los votantes andalucistas apuestan más por Isabel Barriga que por su partido. Con excepción de Izquierda Unida, la nuevas candidaturas de izquierdas (EVA, RSSP y Ganemos) se equivocaron al presentarse por separado, pues se han desperdiciado 1200 votos que les hubieran supuesto al menos un concejal.

Una mayoría de electores vuelve a votar a la izquierda, pidiendo menos política económica y más bienestar social, o al menos que se garanticen los derechos más elementales, trabajo, vivienda, sanidad, educación y unas pensiones dignas. Más derechos y menos gasto político. Y en el ámbito local nuestros gobernantes deben tomar buena nota y empezar por reducir al mínimo los cargos de confianza, crear más guarderías públicas y procurar que las obras y servicios municipales las realicen las empresas de la localidad. Por ahí deberían ir las prioridades de los pactos que se alcancen para gobernar Ronda durante los próximos cuatro años.

A la vista de los resultados se abren múltiples alternativas, desde un gobierno en minoría del PP, (tal vez lo menos probable, pues determinados acuerdos, como los presupuestos, requieren mayoría absoluta para su aprobación), hasta un pacto tripartito entre socialistas, andalucistas e IU, que parece el más lógico y probable, una alianza que Izquierda Unida se vería obligada a apoyar por coherencia política.

El abanico de combinaciones pasa siempre por un pacto tripartito, pero no conviene olvidar que el poder es seductor, y que siempre habrá partidos tentados de venderse al mejor postor sin reparar que en política suele haber lobos con piel de cordero que no sería la primera vez que rompen un pacto o roban políticamente una alcaldía, y Ronda tiene ya sobrada experiencia en mociones de censura y transfuguismo.

Pactos tripartitos ya existieron en Ronda. Sin ir más lejos, el pacto anti-GIL, entre el PSOE, PP e IU, demostró que la política hace extraños compañeros de viaje cuando lo que se disputa es el poder municipal. Pero en esta ocasión una alianza entre PP, PA y Marín Lara parece poco probable, salvo que el exalcalde o alguno de sus concejales simplemente les apoye sin entrar en el gobierno municipal, pues por ahora nadie parece dispuesto a pactar con él, dados sus antecedentes.

Lo que son las cosas, ahora que en Ronda gana el PP y puede acabar probando de su misma medicina, la de aquel pacto anti-GIL que ellos mismos apoyaron impidiendo que gobernara la lista más votada por los rondeños.


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