Opinión

Memoria/Chicago (Francisco Pimentel)

Chicago 1886. Los trabajadores asesinados-ahorcados por el gobierno de los EEUU son algunos de los mártires de la nueva sociedad que empezaba a organizarse con el proletariado.

Durante el siglo XVII se desarrolló la industria fabril y como consecuencia surgió la clase trabajadora. Esto no significa que antes la gente no trabajara sino que el trabajo se empieza a organizar de otra manera. Lo que ocurrió es que las personas careciendo de bienes o rentas tienen que ponerse a disposición de un empleador para trabajar y cobrar un salario que les permita alimentarse, tener vestido, habitación, criar a sus hijos… A diferencia de los campesinos que poseían tierra, los trabajadores sólo tenían la fuerza de sus brazos y su inteligencia. El surgimiento del capitalismo necesitaba de la existencia de muchas personas pobres para que trabajaran en sus fábricas.

En Inglaterra los trabajadores provenían del campo. Eran antiguos campesinos que habían perdido sus tierras. Otros eran inmigrantes de zonas azotadas por la hambruna como eran los trabajadores irlandeses. Otros eran artesanos arruinados por el desarrollo de la industria. Otro factor fue el crecimiento desmesurado de la población incitado por la burguesía a partir del siglo XVIII.

Los pobres o proletarios encontraron en las fábricas un nuevo lugar en la sociedad y desarrollaron un nuevo modo de vida. Proletarios somos todos los trabajadores que no tenemos la propiedad de los medios de producción por lo que para poder vivir nos vemos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo a la burguesía en general por salarios bajos tal y como estamos volviendo a vivir. La clase trabajadora era y es aquellos que tienen escasos recursos y algunos que siendo trabajadores por cuenta ajena perciben salarios más altos que les permiten cierta calidad de vida denominándose erróneamente clase media por su nivel salarial si bien son clase trabajadora por su dependencia contractual. La clase trabajadora incluye a los trabajadores industriales, a los trabajadores del sector primario y a los trabajadores de servicios o sector terciario.

La vida de los obreros durante la Revolución Industrial fue muy dura. La jornada laboral era larga y agotadora y se trabajaba más de 15 ó 16 horas diarias. Los salarios eran muy bajos. Los capitalistas imponían multas y reducían el salario por faltas tan leves como abrir una ventana o silbar mientras trabajaban. Además era un modo de trabajar completamente diferente: quienes habían vivido al aire libre y trabajado con relativa autonomía, ahora estaban en ruidosas, sucias y oscuras fábricas. En ellas se trabajaba desde la salida hasta la puesta del sol, con un pequeño descanso a la hora del almuerzo. El trabajador estaba sometido a una férrea disciplina y controlado todo el tiempo mientras trabajaba. Además se comenzó a desarrollar la práctica de contratar a mujeres y niños porque se les pagaba menos. En los alrededores de las fábricas empezaron a surgir barrios obreros con casas mal construidas, donde familias enteras vivían en una habitación y las epidemias solían hacer estragos. Estas condiciones a las que eran sometidos llevó a los obreros a organizarse para tratar de obtener leyes laborales y mejoras. Se hicieron peticiones y se organizaron huelgas pacíficas que fueron contestadas represivamente por las autoridades.

El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales. Desde su establecimiento en la mayoría de los países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista celebrado en París en 1889, es una jornada reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por pedir la jornada laboral de ocho horas.

Manuel Velasco luchador histórico junto con Soto, Saborido y otros en Sevilla, amigo y compañero de clandestinidad ha escrito: “Cuando me deportaron tenía 18 años. Antes me habían detenido varias veces. No sabes si van a darte un tiro por el camino. He vivido situaciones que te hacían estallar, como ver a familias que tenían que comprar una peseta de restos de pescado para poder comer. La lucha es una obligación en la vida de los trabajadores”. “Ahora un año más el 1º de Mayo sigue siendo el día reivindicativo de la lucha obrera y hay que salir a la calle para decir basta ya de tanta injusticia y recortes sociales, ningún trabajador activo o en paro, jubilado o pensionista deben pasar por alto este día”.


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