Opinión

No todo es cuestión de dinero (Editorial)

Al final las Hermanitas de los Pobres no podrán tener ese festival taurino que hubiera paliado en parte la difícil situación económica que vive una de las instituciones más queridas y respetadas de Ronda y que además ha recibido la Medalla la ciudad y todos los nombramientos que se pueden otorgar desde un Ayuntamiento, que sin distinción de colores políticos, siempre ha sabido valorar el esfuerzo y sacrificio que realizan las monjitas de la congregación que creara Juana Jugan.

Por eso es más complicado explicar esa respuesta negativa de la Real Maestranza para ceder, aunque fuera cobrando, sus instalaciones por un sólo día para un acto benéfico que contaba con las simpatías de todos los rondeños, sin distinción de ideologías, clases sociales, opiniones sobre cómo se debe practicar la solidaridad con el prójimo y otros dilemas en los que nos solemos perder los humanos cuando queremos arreglar un planeta que tiene poca solución por el camino que vamos.

Es público y notorio que la Maestranza destina una cantidad económica importante de sus beneficios a obras sociales y que una parte de esa importe va destinado precisamente al Asilo de las Hermanitas, lo cual está muy bien y habla en favor de la institución Mestrante.

Pero esta vez no se trataba de dinero, se trataba de que se hiciera un gesto que hubiera sido bien visto y agradecido por todos y que a la Maestranza le hubiera costado poco dinero y menos esfuerzo, pero con el que hubiera reforzado los lazos que la unen con la sociedad rondeña.


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