Opinión

Un país de barricada (José Juan Morales)

Arrancaba el pasado domingo una nueva temporada del programa Salvados de La Sexta. Y no lo podía hacer de mejor manera que con una entrevista de su conductor, el ingenioso y mordaz Jordi Évole, al escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte.

El Académico de la lengua tiene la buena costumbre últimamente de canalizar su descontento los domingos en su cuenta de Twitter, donde reparte culpas y responsabilidades a diestro y siniestro entre los gañanes y chorizos que nos gobiernan. La verdad es que la mayoría de las veces -por no decir todas- coincido con sus opiniones.

En la citada entrevista, Pérez-Reverte hacía una afirmación que vengo defendiendo con frecuencia en estas líneas, “los españoles somos de barricada. Somos el conmigo o contra mí”. No tenemos término medio, no tenemos voluntad de consenso.

La Constitución del 78 pretendía conseguir eso, aunar las voluntades del pueblo español en un objetivo común en post de una convivencia sana tras 40 años de férrea dictadura. Pero los españolitos preferimos –con más o menos razones- seguir enquistados en el sentimiento del 39, las dos dichosas Españas.

Como otra de las cosas por las que tenemos especial afición es por la de etiquetarlo todo, voy a ejercer de buen patriota y le pondremos a esta circunstancia el nombre de “guerra civil fría”. Una tensión constante entre una parte de España y la otra. La querremos camuflar, querremos aparentar cordialidad y unidad, pero el caso es que somos un país bipolar en todos los sentidos.

Como comentaba en la charla con Évole, Pérez-Reverte “aquí somos del Barça o del Madrid, del PP o del PSOE”. Pero lo peor es que si alguno intentamos salirnos de la tónica, ya se encargaran de encasillarnos. El pensamiento crítico ha muerto en nuestro país. Muchos intentarán hablarnos abanderando la crítica y la razón, pero somos dos rebaños que seguimos a un pastor. La analogía me recuerda a una frase de un libro de Carlos Ruiz Zafón que igual nos sirve para reflexionar acerca de este hecho: “el que tiene mucho apego a un rebaño es que tiene algo de borrego”. Aquí todos tenemos algo, o mucho de borregos.

Esto al final tendrá que salir por algún sitio. La situación se va manteniendo, pero pese a nuestra apatía y pasividad social, el sistema no se sostiene. Quiera el destino que no acabe esto como el rosario de la aurora.


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