Opinión

Flamenco (Vanessa Melgar)

Esta semana me he vuelto a quedar de piedra con el vídeo de Sergio Flores titulado ‘Político baila flamenco’ en el que se le ve a él, en su sede, con sus compañeros, defendiendo Andalucía, vestido (esta vez sí). Lo que más me ha gustado (irónicamente) ha sido el final con tintes de videoclip, a cámara lenta, bailando flamenco, los palmeros, los planos, los efectos… creo que si finalmente no consigue sus objetivos políticos, Sergio se puede dedicar al mundo del cine.

Ahora ya en serio. A mí no me gusta el vídeo. En primer lugar, da la sensación de que el andalucista y su equipo han querido estirar el éxito que tuvo, hay que reconocerlo, claro, el primer vídeo, titulado ‘Político le parten la cara’, en el que aparecía el secretario semidesnudo recibiendo puñetazos, con guantes de boxeo, tanto por la izquierda como por la derecha, denunciando los problemas de Andalucía.

En segundo lugar, no me parece serio. Si el cometido para el que se hace el vídeo es buscar que los militantes de su partido le voten en las elecciones primarias de cara a elegir candidato para las autonómicas, debe dirigirse a esos militantes, no al público en general. En mi humilde opinión, no creo que generen confianza este tipo de estrategias de cara a una finalidad tan importante.

En tercer lugar, repite un estereotipo por el que desgraciadamente y desde la ignorancia más profunda, otros ‘politicuchos’ y ‘personajuchos’ se han reído de Andalucía. Flores aparece bailando flamenco. Me parece acertadísimo y no lo hace mal pero puede resultar provocativo. No necesitamos demostrar en un vídeo político que el flamenco se lleva en las venas.

En cuarto lugar, el vídeo sigue siendo original, de cara a la galería, aunque no tanto como el primero, el de las tortas. Creo que ahora no era el momento de publicar en internet otro vídeo de estas características. Ahora era el momento de una acción más seria, de otro vídeo, sí, quizás, pero en el que Sergio contara sus ideas, sus proyectos, si pretende alcanzar de verdad el objetivo político que se ha propuesto. En cualquier caso, desde aquí le deseo toda la suerte del mundo en el proceso. No sabemos si de nuevo bailará flamenco de alegría o volverá a recibir puñetazos.

No quiero dejar de terminar esta líneas refiriéndome a la conducta que ha tenido otro político de nuestra ciudad estos días. Se trata de Antonio Arenas que, en mi opinión, tuvo un comentario desafortunado sobre los habitantes de la comarca y el uso de la zona azul. Es digno de reconocer que el concejal ha pedido disculpas públicamente, tanto en las redes sociales como ante los medios de comunicación locales, un gesto que habla por sí solo de su gran perfil político. Me pregunto cuántos concejales lo hubieran hecho… Antonio, me quito el sombrero ante ti. Chapó


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