Opinión

Memoria/Indolencia (Francisco Pimentel)

Estos días atrás se han difundido noticias negativas para las actividades de recuperación de la memoria histórica que han alarmado a nuestros socios y amigos. Dichas noticias decían que se habían suspendido las ayudas que se venían concediendo para los estudios y exhumaciones de las víctimas de la guerra civil. A raiz de las llamadas recibidas me he puesto en contacto con la oficina de la Dirección General de la Memoria Histórica Democrática de la Junta de Andalucía y me han dicho que la subvención concedida a nuestra asociación para los estudios preliminares de las fosas de nuestro cementerio está asegurada porque está otorgada dentro de los presupuestos de la Junta de Andalucía.

También me han aclarado que la noticia que se ha oido es referente a las ayudas que venía concediendo el Ministerio de la Presidencia del Gobierno en Madrid, cuyos importes en los Presupuestos Generales de la Nación ha sido designado como 0 (cero). Me han repetido que sin ninguna duda nuestra subvención la recibiremos porque está dentro de los presupuestos de la Junta de Andalucía y aprobada por resolución definitiva del 21.12.2012 del Director General de Memoria Democrática. Para mayor aclaración, y también desasosiego, de los que estamos interesados en la recuperación de la verdad, la justicia y la reparación de todas las víctimas de la guerra civil para cerrar honrosa y dignamente las heridas que tenemos en nuestros sentimientos he de decir que las noticias difundidas tienen fundamento nacional. Es decir que las ayudas de la Junta de Andalucía aún se mantienen, aunque muy restringidas y disminuidas, pero las ayudas del Gobierno Central han desaparecido por completo.

Parecía que con la aprobación de la Ley de Memoria Histórica en 2007, aprobada por todos los grupos parlamentarios menos PP y ERC, el gobierno anterior abría la puerta a la solución de este problema histórico, que por mor de la fórmula de la transición política del 1977, había quedado, digamos como en suspenso, para facilitar el desarrollo de la libertad y la democracia. Hubo que esperar a Marzo del 2000 en que Emilio Silva localizó en Priaranza del Bierzo (León) la fosa común en la estaba su abuelo junto a otros doce hombres asesinados por falangistas el 16.10.1936. Publicó un artículo en La Crónica de León titulado: “Mi abuelo también fue un desaparecido”. En él se lamentaba de cómo la sociedad española había celebrado el conocido caso Pinochet y no se hacía nada por la búsqueda de los miles de hombres y mujeres que habían desaparecido durante la guerra civil. Desde entonces empiezan a moverse familiares de víctimas y desaparecidos que individual o asociativamente reclaman poder encontrar a sus seres queridos y enterrarlos dignamente para tranquilidad de sus mentes, almas y corazones y los de toda la sociedad española.

Mal que bien las ayudas del gobierno van aumentando para este fin hasta que en 2011, último año de Zapatero, se redujeron en casi un 60% con la excusa de la crisis. En los Presupuestos del 2012 el Ministerio de la Presidencia dirigido por Soraya Sáenz de Santamaría reduce otro 60%, quedando en 2,5 millones de euros para toda España. Y ahora en los Presupuestos que presentó Cristóbal Montoro para 2013 aparece la eliminación de esa cantidad, lo que supone la desaparación total de ayudas para la búsqueda y exhumación de los “desaparecidos” de la guerra civil, que si no lo remediamos España seguirá siendo el segundo país del mundo con más asesinados en fosas y cunetas. Había indicios que alertaban sobre esta posibilidad por decir una: las declaraciones de Miguel Herrero en Marzo del 2012. Pero siguen disparando y ahora hace poco, por decir las más recientes, Esperanza Aguirre y el cura ese de Jaén Tomás de la Torre, que hasta pretende eliminar la Ley de Memoria Histórica.

Pero nosotros el pueblo andaluz seguimos andando. Como ya comuniqué a través de los artículos que vengo publicando la Junta de Andalucía sigue ayudando y pronto podremos comenzar el estudio de prospección y localización exacta de los restos de nuestros familiares en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica para la recuperación de la verdad, la justicia y la reparación de todas las víctimas de la guerra civil.


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