Opinión

El poder de la burocracia (Manuel García Hidalgo)

Cuando iniciamos negocios o temas con propósito, no tenemos mas remedio que someternos a los trámites que exige el guión, nos adentramos en lo que coloquialmente se llama el papeleo y académicamente se denomina burocracia o gobierno de las oficinas. Mírese por donde se mire la burocracia es uno de los capítulos más onerosos de la administración de un estado, no solo en lo que se refiere a las retribuciones de los burócratas de escritorio, pupitre o ventanilla encargados de operar las estructuras del estado y las instituciones, sino también a esos otros, los miles y miles que supuestamente se contratan para darnos servicios sociales, como educación, salud, seguridad, orden, etc., y no cumplen con imparcialidad su encomienda o trabajo y utilizan mucho del poder que les da la ventanilla para sus antojos. Los peores son los llamados de sillón, supuestamente gente con muchas atribuciones y hacen por consiguiente mucho daño repartiendo igualmente el dinero a su antojo y oportunidad.

La manipulación que en sentido genérico se pueda llegar a producir por los burócratas puede ser tal que se puede adjudicar un proyecto como las Jornadas Valencia Summit, en 3 días al Sr. Urdangarín con varios millones de Euros de asignación, como en el polo inverso, un expediente promovido por la denuncia de un guarda forestal sin aparente preparación, se le nota en la forma de hablar, lleve 6 años sin resolver, todo aunque el juez haya hace poco sobreseído el procedimiento, pero la burocracia permite que la actuación continúe porque no están agotadas las vías.  Y eso solo sirve para dar de comer a mucha gente que solo hace eso, comer, que bien está pero debiera exigírsele que también piense. Si estamos en la cola de un cine nadie puede adelantarse puesto alguno porque está a la vista de todos los interesados, pero en una mesa de la administración pueden hacer con tu solicitud cualquier cosa desde tirarla a la papelera como ponerla la primera.

La burocracia es un subproducto de una estructura administrativa que deriva de lo que debiera ser, puramente una administración de los recursos y administración del Estado a una influencia excesiva del funcionarizado en los asuntos públicos.

En la acepción coloquial, todo el mundo conoce a la burocracia como el papeleo, más bien llamado así por sus connotaciones de ineficiencia, rigidez y formalidades superfluas a las que estamos sometidos. Por antonomasia se llama burocracia también a la influencia excesiva de los funcionarios en los asuntos públicos y para rematar como última acepción, al conjunto de los vasallos públicos se les llama igualmente burocracia. He dicho vasallo por ser sinónimo de servidor pero con connotaciones de sometimiento al que lo ha colocado.

Como conclusión si un servidor público está puesto por el partido, resulta que desde cualquier sitio, mesa o ventanilla que te atienda te estará escaneando con la mirada del partido a la velocidad de la luz que es la de la mirada, disparándose dentro de él un mecanismo reflexivo que te puede sentenciar de inmediato.  Hay un proverbio árabe que dice que quien no entienda una mirada, tampoco entenderá una larga explicación.

La interpretación es una concepción y una manera de ordenar o expresar de un modo personal la realidad, no lo digo yo, lo dice el diccionario. Cuando lo que se pretende es ordenar todo este embrollo con la ley en la mano, sea del rango que sea, todo dependerá de la mano de quien esté el código correspondiente, o sea de la interpretación personal que le dé el intérprete. Cuando se oye decir que un alto tribunal, sea del rango que sea ha dictado una sentencia en la que hay nueve magistrados, cuatro han votado que no y cinco han dicho que sí y en el momento de votar a uno de los cinco que han dicho que sí, que además tenía mucha duda, le pasó una mosca y dijo que si o tuvo un arrebato, impulso o pronto que le hizo decidirse, implica claramente que la sentencia, la decidió la mosca. Esto acarrea que hay muchos culpables en la calle y muchos, lo peor, inocentes en la cárcel, amén de otras muchísimas irregularidades que atentan contra los derechos de los ciudadanos, pisados por la propia norma supuestamente puesta en manos de quien no debiera.


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