Opinión

E (Pedro Enrique Santos Buendía)

Es una letra ideal para el buen comienzo de muchas palabras. Algunas de gran trascendencia en estos momentos tan difíciles: España, esperanza, …, que, tras estas pasadas elecciones con un vuelco político muy importante, parece que vuelven a cobrar valor y nos descubren posibilidades de futuro dignas y positivas.

A mi me gusta bastante porque es la inicial del nombre de mi abuelo y de parte del mío, esa por cuyo diminutivo familiar me conoce casi todo el mundo. También es el comienzo de términos cargados de negatividad: eta, electoralismo, especulación, enredos, expolio, entresijos, … . Como estas reflexiones tienen un apasionamiento rondeño hay una, más negativa si cabe,  que las resume casi todas en nuestra historia inmediata: Eroski. La oyes pronunciar y te da un retortijón.

Cuando empezó a correr  por aquí el rumor de su próxima instalación, y entonces era otro el dios local, iba a ubicarse tras esa urbanización conocida como La Planilla, (que a día de hoy sigue siendo la mayor aberración urbanística cometida en Ronda aunque el nuevo PGOU o algún macrocentro comercial de visitantes todavía pueden dejarla en pañales), en la que ese dios consiguió una vivienda en unión de algunos otros sumos sacerdotes de su culto y por cuya causa La Ciudad se ha convertido en una vía de circulación insostenible, sobre la que ninguno de los ocupantes del Sillón es capaz de apernascarse y dar un tirón valiente de riendas para frenar ese tráfago diario de vehículos que por aquí pasa.

Sí. Iba a instalarse donde parece. En el mismo sitio en que se construye a pausado ritmo un monstruo hospitalario, (atentado medioambiental de tronío),  previsto para dar servicio a unas poblaciones que viven mayoritariamente al lado contrario, en el poniente rondeño, pero que se ha colocado al sureste. ¡Que casualidades más casuales!, ¿por qué será?. Sí. Allí. Junto a otra de esas faraónicas rotondas más propias de Nueva York, hoy paradas, que mentes destructoras del paisaje han promovido. Dicen que para mejorar el acceso a Ronda, cuando lo que conseguirán, si se terminan alguna vez, es que los posibles visitantes descubran en Algodonales que se han pasado.

Después se buscó otro sitio, que no tuvo éxito ni pudo recalificarse, y finalmente se encontró la panacea en la zona verde y deportiva del campo de fútbol y la feria gracias a gestiones agotadoras del recién caído dios, saltándose normas, plazos, leyes y promesas. Y se llevaron adelante inconcebibles permutas apoyadas en valoraciones de técnicos municipales de absoluto infarto.

Poco diré de este emplazamiento porque los Tribunales ya se encargan de dejar negro sobre blanco el tejemaneje. Simplemente alguna nota colateral. En todas las posibles ubicaciones aparece la misma empresa constructora. En alguna, la última, hace de compradora, vendedora, intermediaria, adjudicataria, única concursante, etc, firmando en todas partes y hasta por triplicado el mismo representante. Esta empresa tuvo un nacimiento realmente prodigioso: sin haber hecho nada como tal antes, recibió la adjudicación para levantar la estructura del Parador, miles de metros cuadrados que, debido a la típica tardanza oficial en los pagos, había terminado antes de cobrar la primera certificación. ¿Quién la avalaría?. Un botón más: en una promoción urbanísticamente nada clara de Málaga también construyó, parece ser que sobre suelos calificados como verdes, el complejo donde se instaló Eroski.


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