Opinión

Con pasión, rondeño (Pedro Enrique Santos Buendía)

Altura según el diccionario: distancia vertical de un cuerpo respecto a la tierra.

En Ronda hay poco más de un metro y medio entre el Salón de Plenos y la Plaza de la Ciudad. Utilizando otro patrón de medida, solo diez escalones separan a nuestros ediles del común de los rondeños. Una distancia pequeña pero capaz de transformar rotundamente a quien alcanza el Sillón. Al menos eso ha ocurrido repetidamente desde que supuestamente vivimos en democracia, en casi todas las legislaturas.

El culmen, o el colmo, lo ha representado el último período felizmente ultimado por el voto responsable de los rondeños, lo que me llevó a dar una apasionada enhorabuena general. En este tiempo el escalón creció tanto que llegó a mastaba y sobre las diez se alzó el templo del dios local Toti, a una inalcanzable altura. Ese templete era, además, guardado por gendarmes y camarillas más o menos tránsfugas, aislándolo del peligroso vulgo.

Desde tanta altura resultaba muy fácil alcanzar inversiones y dádivas usando en vano el nombre de Ronda. Afortunadamente la Justicia parece haberse liberado de la presión gubernativa tan habitual hoy en día y despertando de un letargo dilatado en el tiempo ha empezado a moverse. Cuando termine su actuación seguro que muchas cosas van a quedar clarísimas.

Las arcas han quedado esquilmadas haciendo muy difícil a los nuevos representantes populares emprender grandes obras. Pero el dinero no lo es todo: por delante, por encima y por todas partes está la Voluntad. Querer es poder dice el adagio, y la voluntad es una fiel seguidora de la Pasión, entendiendo ésta como el apetito vehemente por algo o la acción de padecer por ese algo.

Hace unos días, hablando de Los Molinos Del Tajo, le pedí a nuestra Alcaldesa que se apasionara por ellos ya que de su desarrollo, y el de su entorno, puede depender buena parte del futuro de nuestro pueblo. Se lo vuelvo a pedir. Aún lleva poco tiempo en el Sillón, pero el tiempo corre muy deprisa  y lo que no se hace hoy ya no se hará. Con poco dinero se puede hacer mucho y positivo en Ronda si no vuelve a aumentar el tamaño de aquellos escalones y  quedan presos del vértigo.

Con pasión deseo a nuestros munícipes que tengan éxito y que ese triunfo se haya basado en que la única distancia hasta los ciudadanos esté representada por  la altura de miras en sus actuaciones.


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