Opinión

El bueno, el feo y el malo (Antonio Sánchez Martín)

Dice Tarantino de esta película que es la mejor dirigida de la historia del cine. Particularmente la escena del duelo final, que gracias a la música de Ennio Morricone adquiere un ritmo casi hipnótico. En el film, que se desarrolla en plena Guerra Civil Americana, los tres personajes acaban enfrentándose entre sí por la conquista de un tesoro escondido en la tumba de un cementerio de combatientes perdido en medio del desierto, de dónde sólo uno de ellos saldrá con vida.

A la película de Leone es muy difícil buscarle fallos. El epicentro es un guión magistral: encontrar un tesoro cueste lo que cueste, sin importar a quién hay que matar. Sus protagonistas se confunden con asombrosa similitud con tres personajes de la vida política rondeña: Fraile, Cañestro y Marín, que son un estereotipo de los protagonistas del famoso western, donde la línea que les separa tampoco está clara, pues -todos ellos “matan” por el poder-.

Paco Cañestro, sin llegar a ser “el Bueno”, es el menos malo de los tres; Juan Fraile es el “Feo”por derecho natural, y Marín Lara se ha ganado a pulso ser el “Malo” de la película. Nuestros protagonistas son cazadores de recompensas que se guían por el instinto de supervivencia y buscan el poder en la política a cualquier precio; un tesoro que ninguno de ellos hubiera encontrado sin la ayuda de los otros dos; así que, tiempo atrás, y al menos en apariencia, los tres simulaban ser amigos y colaboraron entre sí para desbancar al Partido Andalucista del poder municipal.

Por eso, y tal como sucede en la película, el Malo “malísimo” de Marín Lara no dudó en cambiar de bando, ni reparó en sembrar de cadáveres su camino hacia el poder. Cadáveres de socios de gobierno y de antiguos compañeros del batallón andalucista a los que traicionó con la complicidad de sus secuaces. Entre unos y otros descargaron sus revólveres contra Daniel, Isa Barriga y Paco Harillo. “Cuanto muerto por nada”, dicen que exclamó Marín al verles caer de sus escaños, dejando bien claro que lo único que le importaba era conservar el sillón de la alcaldía.

Estos días, al igual que los actores del famoso western cinematográfico, los tres pistoleros se enfrentan a muerte en el cementerio en que se ha convertido el partido socialista tras las pasadas elecciones municipales, y todo apunta a que sólo uno de ellos saldrá con vida de ese duelo. Prueba de lo que digo es que Paco Cañestro ha sido impuesto como Diputado Provincial por la dirección malagueña del PSOE. Juan Fraile se opuso a esa arbitraria decisión, pero en realidad el principal interesado de la caída de Cañestro era Marín Lara. Y al final, cuando todo parecía indicar que se repetiría la elección por orden de la Junta Electoral, los críticos renunciaron y dieron marcha atrás.

¿Por qué? Posiblemente porque Fraile temía perder la nueva votación (que iba a ser secreta y no a mano alzada), previendo que algunos concejales socialistas fueran presionados por la dirección del partido y acabaran apoyando al candidato oficial. Con la astucia propia de los veteranos en política, Juan Fraile no quiso arriesgar su prestigio con una operación en la que no ganaba nada y donde el principal beneficiado era Marín Lara.

No es conveniente dejar a los enemigos políticos con vida, y aunque las protestas de Fraile y los críticos ha dejado herido a Cañestro, al menos le han permitido salvar su carrera política -in extremis-; lo suficiente para que sea él quien se enfrente personalmente a Marín Lara. Y si dudan de lo que digo, miren la foto de la nueva Corporación que publicó la prensa tras el Pleno de Investidura. Faltan tres concejales: Marín, Rafael Lara y Martín de Haro; casualmente los tres del sector “tránsfuga”. Posiblemente ya sabían que la dirección malagueña apuesta por Paco Cañestro y quiere quitarse de en medio cuanto antes al incómodo Marín, principal responsable de la pérdida de la alcaldía rondeña.

Así las cosas, todo indica que en el duelo final de esta película se enfrentarán Cañestro y el malo “malísimo” de Marín Lara. El suspense tardará poco en resolverse, no más allá del verano, cuando se disuelvan los parlamentos y los socialistas malagueños decidan los candidatos que integrarán las listas del partido para las próximas elecciones generales y autonómicas, y todo apunta a que será Marín Lara quien abandone la política rondeña.

Tal y como dice uno de los pistoleros en el film, “el mundo se divide en dos tipos de personas. Los que tienen el revolver cargado, y los que cavan”. En política, la frase sigue siendo válida, y en este duelo uno de ellos cavará su propia tumba. Espero que Paco Cañestro tenga el revólver cargado y buena puntería, y que antes de disparar contra Marín diga aquello de: “Me gustan los tipos grandes como tú, porque hacen mucho más ruido cuando caen”.


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