Opinión

El tiempo en la vida (Manuel García Hidalgo)

En la época que estamos viviendo la cosas están cambiando a una velocidad vertiginosa por avances de la vida moderna, este constante desarrollo lleva apareado un necesario proceso de adaptación por así decirlo a las demandas de la nueva trama social. Se requieren personas con capacitación que se adapten al funcionamiento de las empresas con la mayor celeridad posible, esto hace que para cubrir un puesto de trabajo para el que hace 30 años necesitaban a un joven que tuviese el bachillerato elemental, hoy en día se requieren licenciados que hablen idiomas. En esta metamorfosis que estamos sufriendo interviene un elemento que juega un papel importantísimos, es el tiempo. Su papel, está íntimamente ligado al rendimiento, se diría a la consecución de objetivos cuantos más y más pronto mejor, así nosotros mismos estamos viviendo y formándonos con el tiempo como elemento mediático.

Tanto nuestro entorno profesional como personal, parecen decirnos constantemente: “esfuérzate, haz más y mejor, consigue este proyecto, vende este artículo, consigue este coche, cámbiate a esta casa, haz estos regalos, compra estas vacaciones, dedícame más tiempo…”

 Los mensajes son tantos, tan insistentes y duraderos, que sin darnos demasiada cuenta acabamos interiorizando un montón de exigencias que vivimos luego como propias, como si las hubiéramos elaborado nosotros mismos sin ninguna influencia externa y como producto de profundas reflexiones por nuestra parte.

De una forma u otra, lo cierto es que periódicamente nos preguntamos sobre cómo ahorrar tiempo, o cómo tener más tiempo, no hay ninguna respuesta sencilla y solo podemos reflexionar acerca de alternativas para mejorar en su gestión. Solamente nuestra inteligencia, experiencias y el momento de la vida en el que nos encontramos nos ayudarán a decidir qué hacer si es que se puede hacer algo al respecto.

 La gestión personal del tiempo trata de controlar el uso de este recurso primordial y evitar problemas ocasionados por la urgencia para alcanzar fechas límites, citas distintas a la misma hora y crisis que estallan de improvisto que nos ocasionan un creciente estrés y provocan un bajón en nuestra eficacia, así resulta que todo lo expuesto no es más que una aplicación sistemática de estrategias del sentido común que sin emplear mucho esfuerzo , se promueven prácticas de trabajo muy efectivas subrayando dónde ocurren las pérdidas de tiempo. El trato y uso que hagamos del tiempo no solamente nos ayuda a ordenar nuestra vida y vivirla, sino que además cuando se hace adecuadamente nos recompensa con creces y puede hacer de nosotros personas muy distintas y mejores. Hay una palabra que define el máximo aprovechamiento del tiempo ligado a los objetivos, es la constancia pues con ella cuando se convierte en una rutina incorporada, se puede conseguir cualquier objetivo.

Decía Bergson filósofo francés que había dos modos de durar los tiempos, una era la del tiempo como mero espectador de unos procesos físicos que ocurren en el espacio y al menos teóricamente se puede revertir con el proceso inverso, es decir al mezclar café con leche, hemos operado un proceso, pero si lo separamos de nuevo, la situación ha revertido a la misma anterior, pero otra cosa es la duración interior de los seres en la que el tiempo nos hace distintos y aunque pudiésemos regresar a tiempos pasados, nos daríamos cuenta que ya no somos los mismos. En la vida de las personas, esto se traduce con frecuencia en que la gente perdona pero no olvidan. Mi cita a Bergson (Nobel de literatura 1927) en la concepción del tiempo, se debe simplemente a que hace unos cuarenta años se decía por los pasillos del instituto Pérez de Guzmán que en el examen de filosofía iba a caer el tiempo según Bergson y un servidor no tuvo otra cosa que hacer durante la noche anterior al examen, que aprendérmelo de memoria con lo cual los que más saben del tiempo de Bergson, son el propio Bergson y una servidor (perdón por la broma). Claramente después de tanto tiempo mi concepción de lo que memoricé, es distinta, cuestión de tiempo.


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