Opinión

Olímpico cuento chino

Antonio Sánchez Martín.

Pasaron las cabañuelas –tornas- sin que se vaciara ninguna. Según los entendidos eso quiere decir que el año que viene será lluvioso, aunque cualquiera se fía ya de las predicciones del tiempo con tanto cambio climático.

A estas alturas no se sabe quien tiene más credibilidad en este país: si los hombres del campo o las palabras de nuestros políticos. Capaz es que todavía quede por ahí algún incauto pasando calor porque ha apagado el aire acondicionado pensando que así saldremos antes de la crisis, o que se haya gastado hasta el último euro de sus ahorros para cambiar las bombillas de su casa. Mientras, nuestro –iluminado- Ministro de Industria se pasea por Peking (a gastos pagados por los contribuyentes, naturalmente) pasando olímpicamente, -nunca mejor dicho-, de las medidas de contención del gasto público y del ajuste económico que pretende aplicarnos con mano de hierro al resto de los administrados.

Porque dice el refrán que –unas cuentas echa el borracho y otras el tabernero-, y a mucha gente no les salen las cuentas para llegar a fin de mes y el número de morosos se dispara. A este paso me temo que la crisis no se quedará sólo en un severo –ajuste- de nuestra economía-, como pretende hacernos creer el gobierno. Esto de que los ministros exijan sacrificios a los contribuyentes cuando ellos viven a -tutiplén-, raya en el cinismo: O se trata de una manía persecutoria contra los administrados, o es que los que ejercen el poder tienen un “morro” que se lo pisan.

Yo me decanto más bien por esto último: por -un morro como para colgar un columpio-. Negaron la crisis más veces que Pedro renegó de Jesucristo, y ahora, con cuatro pamplinas, pretenden hacernos creer que saldremos de ella. Desde enero autorizaron dos subidas de la luz (que seguramente volverá a subir antes de finales de año), pero nos aseguran que eso apenas afecta al IPC. Cuando el petróleo estuvo por las nubes se le culpó de la inflación,  y ahora que baja un 20 % las petroleras apenas le quitan unos céntimos al litro de “gasofa”. Mientras, el gobierno en vez de exigirles que corrijan el precio para aliviar el quemado bolsillo del consumidor y de las empresas, mira para otro lado y se limita a “hacer caja” con la excusa, -dicen-, de garantizar ingresos para sostener el “estado del bienestar”. Debe de ser que como -la caridad bien entendida comienza por uno mismo-, si se trata de garantizar “bienestares”… los primeros los suyos, que -en habiendo crisis, que la sufran los “currantes”-.

Y aquí, por casa, la cosa tal que igual. Hace unos meses socialistas y andalucistas se insultaban y andaban a la greña. Los primeros echaban pestes del alcalde por el derroche que suponía tener a buena parte del PA en la nómina del Ayuntamiento, pero hete aquí que cuando ha surgido la ocasión… ¡zas!: ¡Quítate tú que me pongo yo! y, ¡oh, misterio!, de la ruina municipal hemos pasado a un presupuesto donde las retribuciones del personal, órganos de gobierno y cargos de confianza suponen ya el 62 % de los gastos. O sea, que buena parte de nuestros impuestos van a parar a manos de nuestras autoridades y demás -adláteres- del poder municipal.

Ya se acabó la bronca: Ahora que vuelven a cobrar, todos tan contentos y pelillos a la mar; y venga a repetir la excusa de que el nuevo pacto es por el bien de Ronda, para darle el “impulso” que necesita la ciudad, lo que a estas alturas suena ya a puro -cuento chino-. Cualquier día, con tanto impulso, nos tiran por el Tajo…, a los “disidentes” primero, claro

El tiempo es enemigo de la memoria y conforme transcurre la gente se va olvidando de las “mentiras” de nuestros políticos. Ya casi nadie se acuerda de aquella promesa andalucista de instalar una Fábrica del Mueble Rondeño, o de la Ciudad Agroalimentaria que nos prometieron los –sociatas- la última vez que gobernaron y que al final se fue para Antequera. Mentiras a las que podrían unirse dentro de poco el AVE o la carretera de la costa, esa que según nuestro europarlamentario Juan Fraile iba a ser de peaje y se inauguraría en el 2011. ¿Se acuerdan? ¡Vaya manera de “quedarse” con el personal! También suena a tomadura de pelo la nueva reforma de calle La Bola. ¿Acaso no la destrozaron los camiones de una obra particular? Entones, ¿por qué tenemos que pagarlas de nuevo los rondeños? ¿Quiénes fueron los “técnicos” que eligieron unos materiales tan inapropiados que ni siquiera duraron un año? ¿Quién responde ahora por ello? Es más fácil pagarlas con dinero de los contribuyentes que exigir responsabilidades a los autores del desastre.

Desgraciadamente, hoy casi todo lo que rodea a la política es un puro cuento chino y la verdad brilla por su ausencia. Algunos políticos se han acostumbrado a prometer con tanta ligereza y a mentir con una desfachatez que merecerían que se les condenara por publicidad engañosa, estafa o incumplimiento de contrato. Nunca cayó tan baja su credibilidad. A este paso acabarán compitiendo en Beijing por la medalla de oro en “trola olímpica”, y al parecer también son serios aspirantes a medalla en “tocomocho”  y en “100 rollos libres”. De casta les viene: ¿Se acuerdan cuando Felipe González ganó las elecciones del ’82 con el slogan: OTAN, de entrada NO? Apenas cuatro años más tarde entrábamos de cabeza en la organización atlántica y desde entonces nuestros soldados andan metidos en guerras por medio mundo, a las oficialmente se las califica como “misiones de paz”.

Bitácora del blog: Trece de agosto, miércoles. Hoy comenzaron las cabañuelas –retornas-. El tiempo sigue seco y no ha caído ni una gota. El cielo continúa despejado y todo apunta a que mañana tampoco lloverá. Si las cabañuelas de los hombres del campo no fallan, el otoño del próximo año en Ronda será lluvioso, casi torrencial. Ya veremos. Efemérides del día: Mi coche cumple hoy trece años… cosas de la crisis (perdón, -desaceleración-). Será que como no lo compré en Media Markt, debo de ser tonto y es fácil engañarme.


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