Opinión

Sobre ética y política

María José Godino.

Así presento mi espacio, como artículos que tratarán sobre ética y política. Política entendida como la actividad del político y también del ciudadano en tanto que miembro de la sociedad y en la medida en que interviene en decisiones gubernamentales, con respecto a la forma de gobierno, al cumplimiento de la justicia, y otras.

Todos somos políticos en tanto que seres sociales, pero no todos somos profesionales de la política. Cuando me refiera a estos últimos los llamaré políticos, y a los demás, ciudadanos. En tanto ciudadanos que somos nos encargamos, o deberíamos encargarnos, de hacer política, de intervenir en los asuntos públicos y no sólo de ejercer el papel de ciudadano responsable y participativo el día mismo de las elecciones. Cuando denunciamos una injusticia, o exigimos nuestros derechos, o cuando alzamos la voz en contra de cualquier atropello, estamos ejerciendo la ciudadanía.  La voz de Ronda es el nombre de este periódico, es decir, la voz del ciudadano rondeño. La desgracia, es que el ciudadano está mudo.    

El político es un ser humano, y como tal, le tenemos que presuponer la codicia. Ansía el dinero y el poder, y es sólo el ciudadano el que puede y debe ponerle freno. Nuestra labor social debe ser de oposición y exigencia: exigir el trabajo bien hecho. Contaré una anécdota que explica muy bien cómo ha de ser la actitud del ciudadano con respecto a los políticos: estando un matrimonio en un evento, la señora le susurra a su marido que en la mesa se sentarán con un ministro. El marido, más tarde, se dirige al ministro y le dice: “encantado de conocerle, me han dicho que trabaja para mí”. Anécdota real que refleja exactamente cuál debe ser nuestra posición frente a los políticos. Trabajan para nosotros, y somos los responsables de mantenerlos a raya.

El fracaso de la puesta en práctica de la filosofía marxista fue que no tuvo en cuenta la condición humana. Marx describió el paraíso: pan para todos; pero no contó con que el hombre no es capaz de trabajar para la comunidad, sino sólo para su propio beneficio. Así, en la teoría, su filosofía era perfecta, pero cuando fue llevada a la práctica se derrumbó como un castillo de naipes.

Si dejamos la política sólo a los políticos estaremos regalándoles el poder y propiciando la corrupción de la clase política. No hay más que ver el panorama de esta última semana en cierta ciudad vecina. Se tienen que sentir vigilados. Se les tiene que exigir el cumplimiento de su deber. Ésta es la labor de la ciudadanía.

A los políticos se les llena la boca el día de las elecciones con eso de la fiesta de la democracia, y nos hacen creer a todos que con dejar nuestro voto en la urna cumplimos nuestro deber de ciudadanos. Pero en el momento en que soltamos el voto dejamos de existir para ellos durante los siguientes cuatro años, hasta nuevas elecciones; y más que la fiesta, es la muerte de la democracia.
Democracia. Esa palabra tan manoseada sólo quiere decir que el poder reside en el pueblo. Ejerzamos, pues, nuestro poder.


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