Cultura y Sociedad

Míticas Dracónidas

Según distintos medios de comunicación escritos de la época, el 9 de octubre de 1933 se produjo una espectacular lluvia de estrellas, que siempre fue nombrada por nuestros mayores como “El Corrimiento de Estrellas”.

Radiante de la Dracónidas, en el círculo dibujado la imagen (9 de octubre a las 22 horas).

Difícilmente exista quien pueda contar en primera persona la espectacular lluvia de estrellas que tuvo lugar pocos años antes del comienzo de la Guerra Civil Española en 1936, pero los que contamos ya con cierta edad sí que recordamos cómo nuestros padres y/o abuelos nos referían este fenómeno en repetidas ocasiones, aun con asombro y perplejidad, pero en muchos casos no nos sabían determinar exactamente la fecha del acontecimiento.

Parece ser, sin embargo, y por las indagaciones realizadas, descritas a continuación, esta lluvia de estrellas debió ser la que, según distintos medios de comunicación escritos de la época, aconteció a principio de la noche del 9 de octubre de 1933, y que siempre fue nombrada por nuestros mayores como “El Corrimiento de Estrellas”.

INVESTIGACIÓN Y OPINIÓN

Hace un tiempo, la misma persona que escribe esta página ahora, había llegado a esa conclusión, según narraba en una revista cultural de nuestra ciudad, (Puente Nuevo, nº 39), en septiembre de 2009 (Año Internacional de la Astronomía).

En aquella fecha y medio, ya había llegado a la conclusión, a través de las hemerotecas, que en el año 1933 se había dado un fenómeno de este tipo. que sobresalía de manera especial, y que no se trataba de las Perseidas (en el mes de agosto), ni de las Leónidas (en noviembre), ni de ninguna otra lluvia de estrellas perió­dica catalogada hasta aquella fecha, sino de una que se produjo, de forma imprevis­ta, exactamente el lunes día 9 de octubre de 1933, y que desde entonces se catalogó como Dracónidas (porque su radiante se localizaba en la constelación del Dragón, o Giacobínidas, posteriormente, porque se descubrió que su origen está en las partículas dejadas en el espacio por el cometa 21P/Giacobini-Zunner, a su paso por las proximidades de la órbita de la Tierra.

Destacaba que, en el periódico “El Cauterio”, editado por aquellas fechas en Manzanares, en su página 2 del número 59, correspondiente al 21 de octubre de 1933, decía:

“Lluvia de estrellas:

Con el fin de iluminar la fantasía de los supersticiosos que denota mal presagio el hecho de ver correrse tantas estrellas hace unas cuantas noches, reproducimos a continuación la explicación que da a este fenómeno D. Celso Gomis en sus Lecturas Instructivas”.

Este divulgador científico era anterior en el tiempo pero, lo que se pretendía con sus explicaciones era quitar “hierro” a los comentarios supersticiosos que proliferaban entre el vulgo.

El cometa 21PGiacobini-Zinner fotografiado el 12 de Agosto de 2018 rozando el borde de la Vía Láctea en Casiopea más denso de estrellas (abajo).
El cometa 21PGiacobini-Zinner fotografiado el 12 de Agosto de 2018 rozando el borde de la Vía Láctea en Casiopea más denso de estrellas (abajo).

Pero, centrándonos en esa fecha, no tardamos en encontrar más referencias al mismo fenómeno. Y así, en la hemeroteca del periódico catalán “La Vanguardia” aparece con fecha 10 de octubre de 1933,una tímida nota, fechada en Bruselas, añadiendo que también había sido observado en las Ramblas y otros lugares despejados de Barcelona. Y ya, al día siguiente, una más amplia información, de la que destacamos cómo se desconocía hasta entonces el radiante de esta lluvia de meteoritos, bautiza aquí con el nombre de “Dracó­nidas”.

Pero no es hasta el 1 de noviembre de ese mismo año 1933, cuando en el citado periódico aparece un extenso escrito del prestigioso astrónomo Comas Solá, por el que quedan certificadas nuestras sospechas

Comas Solá, explicando su origen en las partículas dejadas en el espacio por el cometa Giacibini-Zinner descubierto en 1900, y cuyo periodo es de algo más de 6 años y medio, habiendo pasado por el perihelio (punto de su órbita más cercano al Sol) el 15 de julio de aquel mismo año, termina diciendo:

“Podríamos establecer una comparación gráfica, aunque no rigurosamente exacta: la Tierra pasó, el 9 de octubre, por un ‘paso a nivel’ cuando el ‘tren’, por for­tuna, ya había pasado, pero encontrando todavía la polvareda levantada por aquel.”

Y añade: ¿Son proyecciones volcánicas de as­tros de pequeña masa? ¿Son resultado del choque de asteroides? ¿Son resultado de explosiones?” Y afirma: “Son, en realidad, problemas reser­vados a la Ciencia futura.”

CELSO GOMIS MESTRE

Representación artística del Corrimiento de Estrellas del 33.
Representación artística del Corrimiento de Estrellas del 33.

Celso Gomis nació en Reus el 6 de enero de 1841 y falleció en Barcelona el 13 de junio de 1915.

siendo aun un niño, marcho con sus padres a Madrid, donde cursó estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, lo que le permitió trabajar en proyectos de ferrocarriles en Cataluña.

Fue además político, escritor y divulgador científico. Destacando en esto último, y en cuanto a nuestro interés respecta, sus Lecturas Instructivas, como hemos mencionado más arriba, al hablar de las lluvias de estrellas.

JOSEP COMAS SOLÀ

Físico, matemático, investigador y divulgador astronómico, Comas Solá nació en Barcelona el 17 de diciembre de 1868, y fallece en esa misma ciudad el 2 de diciembre de 1937, a punto de cumplir los 69 años.

Fue director del Observatorio Fabra de Barcelona, desde su creación en 1904. Observó Júpiter, Saturno y Marte, elaborando y publicando mapas de este último planeta, oponiéndose a las teorías del astrónomo norteamericano Percival Lowell, que proponían la existencia de canales en la superficie del Planeta Rojo.

Analizó la atmósfera de Titán, así como, en directo, numerosos asteroides. También observó los eclipses totales de Sol españoles de 1900 (en Elche, Alicante, donde coincidió con el astrónomo francés Camille Flammarion), y 1905 (en Vinaroz, Castellón). Luego hubo otro eclipse de sol híbrido (muy estrecho y peculiar), en 1912, en el noroeste de la Península.

Observó y descubrió cometas, como el que encontró el 4 de noviembre de 1926 y que en su honor fue bautizado como 32P/Comas Solà, cometa de 8,83 años de período orbital.

Incansable divulgador científico al que le debemos también las referencias a la lluvia de estrellas de 1933 que hemos indicado anteriormente.


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