Opinión

¿A quién vamos a votar?

No hay por qué confundirse ni confundir, cuando votamos, no votamos lo mejor para nadie, simplemente votamos lo que nos conviene y creemos que viene mejor a los nuestro, a como somos y vivimos aunque después lo vendamos como amor a la patria, a los demás, al bien común

Reflexión sobre las votaciones en las Elecciones Nacionales del 28A.

No hay por qué confundirse ni confundir, cuando votamos, no votamos lo mejor para nadie, simplemente votamos lo que nos conviene y creemos que viene mejor a los nuestro, a como somos y vivimos aunque después lo vendamos como amor a la patria, a los demás, al bien común; Aflora clara y llanamente  la idea del socialismo y de la izquierda más izquierda, que no es que sea mala la idea, pues por eso vende y convence, lo malo es que dentro de tanta bondad convive la maldad escondida. Se confunde la hormiga con el hormiguero, los átomos con la materia y en este caso al ciudadano con el pueblo. La idea de pueblo, patria, nación, está muy tergiversada porque detrás de estos conceptos se oculta el egoísmo y la mala leche de la gente que se encubre en la comparsa.

Votar es  elegir a dirigentes, no importa que sepan de lo que tienen que saber, solo basta que sepan expresar muy bien lo peor que lo hace el otro, convirtiendo las elecciones en un puro acto de conveniencia. Los debates se convierten en contiendas verbales en cuya lid gana el que mejor habla, ofrece y  convence, que lejos de expresar críticas en sentido constructivo, es la encomienda que tienen los miles de descamisado que nos pretenden gobernar.

Esta parva de amantes no tienen nada de cariñosos y desprendidos, son en muchos casos  usurpadores de voluntades, embusteros, farsantes, cuya misión es doblegar los deseos de los otros con el único fin de mejorarse a sí mismos, puro retrato de la imagen del Don Juan, aunque no sepan ni les importe peinarse, sí  fabrican frases que encubren la maldad en su  belleza lingüística. No utilizan  las palabras precisas para contar las cosas como son  de la mejor forma posible, sino que disfrutan  con la elección sesgada del lenguaje para transmitir las historias de la forma que ellos las quieren contar. Piensan que llamando miembras a las que siempre hemos llamado miembros van a captar más votos.

Lo importante no es lo mejor para España sino que no gobierne el partido que más votos ha sacado, sinónimo de decir que la mayoría de los españoles me importa un pito, los intereses están circunscritos a mi propia avenencia. En el argot y jerga de los tratantes, se dice que donde haya hoyo se echa arena para avenirse al trato. Es de lógica pensar que el que tiene su vida en un hoyo solo espera que le caiga la arena y por ello el colectivismo progresista utiliza el concepto ayuda con el  prioritario fin de recibirla. Para ello  pretenden  hacer un pacto progresista, manque  no haya cristiano que sepa lo que es eso, es el deseo de los que solo quieren arreglar su casa aún a costa de España, su unidad o lo que haga falta con tal de verse mejorado.

Si  vamos por un camino sin obstáculos, es posible que vayamos a ninguna parte, pero desgraciadamente  nuestra habilidad para identificar problemas va muy por delante  de nuestra capacidad para encontrar soluciones, lo cual hace que en todos los caminos encontremos multitud de ellos. Esto produce una acumulación de contrariedades en nuestra  cabeza que complica enormemente la vida  a las personas y en algunos casos se finiquita con desenlaces fatales, y en puertas estamos. La desigual capacidad que tenemos los distintos sujetos  para minimizar o enfocar de manera adecuada los problemas, facilita o complica enormemente nuestras vidas.

Una Decisión es por lo general un producto de la conveniencia que  se produce a la hora de dar un paso adelante en cualquier tipo de estancamiento. El conjunto de alternativas disponibles en todo este desbarajuste en el que las conciencias se regulan por necesidades más que por ideas, solo pretende cubrir las espaldas  a los muchos  aprovechados  que remontan  con facilidad en el escalafón, asistidos por el tráfico de influencias y beneficiados  por las necesidades y carencias de los que no tienen donde dormir y poco que comer.

Habrá que exhortar al que ha organizado este amasijo que: “La próxima ocasión, le sugiero que sienta antes de hablar y piense antes de amar; porque sus palabras hieren y su forma de amar desconcierta”.


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