Cultura y Sociedad

Ícaro: Acercarse al Sol sin quemarse las alas

La sonda ha sido impulsada en sus primeras fases por un cohete triple, Delta IV Heavy, de la compañia United Alliance, despegando de la base aérea de Cabo Cañaveral de la Agencia Aeroespacial de EEUU (NASA)

Ilustración de la NASA que muestra la sonda solar Parker acercándose al Sol.

El pasado día 12 de agosto la NASA lanzó, después de 24 horas de aplazamiento, debido a problemas meteorológicos, desde el complejo aeroespacial de Cabo Cañaveral, en Florida, la sonda espacial Parker, destinada a estudiar el Sol directamente, en sus proximidades, como nunca antes se ha acercado un artefacto de fabricación humana.

Lo adelantamos en julio del año pasado. Exactamente en el número de este diario de 11/07/2017, con una página de Astronomía titulada “La NASA quiere estudiar el Sol de cerca”. Y a estas alturas, ya camina dicha nave hacia nuestra estrella, a una velocidad que, en ocasiones, alcanzará los 700.000 kilómetros por hora (record también de velocidad, nunca antes alcanzado por ningún aparato construido por el hombre).

Construido con materiales especiales, y portando instrumentos de alta tecnología, la sonda tendrá que soportar temperaturas extremas, que someterán al ingenio a una prueba de fuego (nunca mejor dicho).
La misión, que fue bautizada en principio como “Solar Probe”, fue renombrada finalmente como Parker Solar Probe, en honor al astrofísico solar norteamericano, Eugene Newman Parker, que descubrió el viento solar, y que ahora cuenta con 91 años de edad.

Un poco de fantasía

En esta ocasión, se me ocurre adornar este artículo con un poco de imaginación alegórica, y para ello voy a echar mano de la Mitología en la Antigua Grecia, donde se ligaba de forma fantástica la observación del cielo, con personajes divinos (sus dioses) y con seres humanos destacados en su historia y sus contiendas bélicas. Tal es el caso de Dédalo e Ícaro que, en este caso, viene como anillo al dedo:

Dédalo era un afamado ingeniero ateniense, constructor de magníficos edificios y máquinas capaces de navegar bajo el mar. Ícaro era su hijo.
Ambos se encontraban en la isla de Creta donde, a la sazón gobernaba el rey Minos quien, por haber ofendido al dios Poseidón, había recibido de éste la maldición de que su esposa Pasifae se enamorara de un toro. De esta unión había nacido el Minotauro, monstruo mitad hombre mitad toro, peligroso de andar suelto.

Entonces, Mino ordenó a Dédalo que construyera un laberinto para encerrar al Minotauro, con muchos pasadizos, tan complicados que no fuera posible encontrar la salida. Y para que nadie pudiera saber el secreto, Minos encerró en el propio laberinto a Dédalo y a su hijo.
Después de mucho tiempo, y desesperados ambos, el ingenio de Dédalo le llevó a construir unas alas con plumas de pájaros y cera de abejas, con las que padre e hijo podrían salir volando del laberinto de Creta. Lo pusieron en práctica, advirtiendo Dédalo a Ícaro que no volara demasiado alto porque, si se acercaba al Sol, el calor haría que se derritiera la cera de sus alas, ni tampoco demasiado bajo ya que se mojarían las alas, haciéndolas demasiado pasadas para poder volar.

Al principio fue todo de maravilla, pues Ícaro volaba al lado de su padre. Pero poco después, desobedeciéndole, volaba cada vez más alto, acercándose tanto al sol que el calor derritió la cera que sujetaba las plumas de sus alas, cayendo al mar y ahogándose.
Dédalo recogió entonces a su hijo y lo enterró en una pequeña isla que hoy día se llama Icaria.
Fantasía, mitología, alegoría, fábula o llámenle ustedes como quieran, pero que refleja la aventura que ahora, varios milenios después, un ingenio humano está a punto de realizar.

Tecnología empleada

La sonda ha sido impulsada en sus primeras fases por un cohete triple, Delta IV Heavy, de la compañia United Alliance, despegando de la base aérea de Cabo Cañaveral de la Agencia Aeroespacial de EEUU (NASA), como hemos dicho al principio, el 12 de agosto pasado, a las 03:31 hora local (07:31 GMT), desprendiéndose poco después de sus tres propulsores.

Los materiales y aparatos empleados tienen la capacidad de soportar temperaturas 500 veces superior a las conocidas en la Tierra, para poder realizar observaciones “in situ”. No obstante, se pretende que los delicados instrumentos de a bordo no superen los 30 grados centígrados.
La nave, que pesa unos 65 kilos y tiene 3 metros de altura, se acercará al Sol hasta 6 millones de kilómetros (una veinticincoava parte de la distancia que nos separa de nuestra estrella.
El coste de la misión está presupuestado en unos 1.500 millones de dólares (alrededor de 1.200 millones de euros), valor que siempre se puede dar por bien empleado, dados los descubrimientos que de ella se pueden obtener para el futuro.

¿Qué se espera de la misión?

Su misión, en general, es recoger información del Sol, más cerca que en ninguna otra ocasión anterior haya sido posible. siendo uno de sus estudios programados, tratar de conocer el misterio de la diferencia de temperaturas: más de 1.000.000 de grados en la corona (atmósfera solar), mientras que sólo unos 6.000 grados en su superficie. Así como ayudar a esclarecer otros secretos que esconde el Astro Rey. Se espera que comience a dar información a partir del mes de noviembre.

Sin embargo, está previsto que su máximo acercamiento se produzca en 2025, después de haber orbitado 24 veces al Sol, a unos 700.000 kilómetros por hora, en ocasiones, equivalente a cubrir la distancia Nueva York – Tokio en un minuto. Para ello se aprovechará de la gravedad de Venus, que le servirá de trampolín en varias de sus vueltas.
Después de esos 7 años de misión, la sonda Perker nos habrá proporcionado muchos datos sobre el flujo de energía que calienta tan excepcionalmente la corona y acelera el viento solar. Así como la estructura y la dinámica de los campos magnéticos, y los mecanismos que aceleran y transportan las partículas energéticas solares.

De momento, cuando solo llevaba 78 días de vuelo, ya ha batido su primer récord de aproximación al Sol, de un objeto construido por el hombre, al situarse el pasado 29 de octubre a unos 42,72 millones de kilómetros de la superficie solar, con una marca también de velocidad, respecto al Astro Rey, de 246.960 km/h. Progresivamente irá superando sus récord de acercamiento al Sol, hasta alcanzar los 6,16 millones de kilómetros en 2024.

Deseamos un gran éxito al la misión, y que todos lo veamos.


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