Opinión

A propósito de Ronda, ¿Es un puente…

El Puente Nuevo, emblema de la ciudad, se encuentra en un buen estado, según los informes técnicos.

… con futuro? Hoy no lo parece porque lo quieren inhabilitar. Los puentes se levantan para cruzar de una a otra de sus cabeceras. Para pasar. A pie o en vehículos, los de su época y los posteriores que quepan y cuyo peso y características no lo perjudiquen. Cuando el Puente era nuevo solo había coches, carros y carretas tirados por animales, no pesaban exageradamente ni transmitían grandes vibraciones. Hoy tenemos vehículos potentes y pesados movidos por grandes motores. Los más grandes son conocidos como trenes de carretera y circulan casi exclusivamente por Australia.

Trenes que no pasan por aquí, pero que si lo hicieran (y cupieran por las calles de la Ciudad) atravesarían sin dificultad este lindo puente. Nuestros predecesores lo hicieron tan fuerte que seguiría indemne. Los vehículos no son el problema, las filtraciones sí; especialmente las de las conducciones de agua o de sus mezclas más ingratas. Unos añejos escapes de tuberías, irresueltos a tiempo por la dejadez o inoperancia de quien debía conservarlos correctamente, fue el origen de los daños.

Daños que han dado pie y excusa a nuestros Sentados para la ocurrencia: un atrabiliario próximo corte del puente al tráfico rodado, (hasta en el lenguaje habitual cortar puentes se asimila a abandono). Sin tener consideración a vecinos, negocios o instituciones. Sin alternativas. Sin razonar. Porque sí; última razón tras la mayoría de prohibiciones. La preservación de un conjunto histórico, bien común heredado, delicado y valioso, debe ser prioritaria para ciudadanos y gestores públicos. Ello exige medidas muy sopesadas, meditadas y coherentes. No ocurrencias.
El tránsito motorizado descontrolado es dañino para los monumentos e incomoda su disfrute. Cuando no se genera y concluye allí, sino que es de paso, debe ser restringido, especialmente cuando una travesía de primer orden lo cruza, caso de la Ciudad y el Barrio.

Esta travesía no abocaría al desastre si estuviera solo al servicio de esos dos barrios cuya población es limitada. Pero se aprobaron unos disparates urbanísticos, adornados con discursos edulcorados que cantaban sus virtudes, despreciando el bien común y alterando el equilibrio.

Dos disparates dos, al modo taurino, han provocado el agobiante tráfago actual. Dos y muy relacionados, una urbanización y un hospital. Su génesis … la habitual en nuestros lares: coimas, corruptelas, corrupciones, cohechos, o como les apetezca decirlo. Algunos se rasgarán las vestiduras al leerlo pero la historia está ahí. Ninguna autoridad lo investigó y casi todos callaron, pero fue. Ahora pagamos las consecuencias. La urbanización: Planilla, Parrilla, Arenal, Quinientas …, muchos nombres pero un único gran disparate que desfiguró la primera imagen que recibía el visitante. En ella viven muchos rondeños que no tienen culpa alguna de la barbaridad que se hizo implantando ahí y no en lugar apropiado tamaña urbanización.

La mayoría son totalmente inocentes pero unos pocos consiguieron su casa de forma bastante dudosa cuando estaban entre los Sentados que la autorizaron. El hospital es el de la Serranía, tan necesario y deseado. Sus usuarios residen mayormente a poniente del núcleo urbano pero se ubicó a mediodía mirando a levante, en el lado opuesto. ¿Por qué tal insensatez? Recordarán que aquel terreno era el destinado, años ha, a un gran hiper que fue recorriendo distintas localizaciones, a cual más conflictiva, hasta desaparecer de nuestro entorno. Estos dos disparates aumentan extraordinariamente el número de vehículos que acortan por este atajo Monumental.

Que nadie se lleve a engaño: yo defiendo la restricción del tráfico por la Ciudad. Lo creo necesario y positivo. Pero con cabeza. Abandonar o aislar a ciertos vecinos, arruinar negocios, dividir en dos el pueblo, aumentar los costes y tiempos de desplazamientos no es camino. He propuesto en distintos momentos a los Sentados, mandamases o aspirantes, alternativas y soluciones aplicables por separado, en conjunto o por períodos. Las relacionaré bruto modo, habrá tiempo para más. En los archivos municipales duermen algunas.

-Definir el recinto histórico como zona residencial.

-Cortar el tramo central de calle Armiñán.

-Dejar esa calle como unidireccional.

-Cerrarla totalmente al tráfico rodado haciendo dos aparcamientos subterráneos de gran importancia en sus cabeceras. El principal en Blas Infante, páramo que abrió al frío viento la calle La Bola tras el derribo salvaje del Teatro. Incluso soterrando el tráfico rodado en calle Virgen de la Paz liberándola para los paseantes. El otro en la ladera de El Castillo, (proyecto que se me plagió para intentar sacar adelante un especulativo y monstruoso centro comercial disfrazado de recepción de visitantes, CERETES para mí), o en el Ruedo Alameda. En cualquier caso con ágiles lanzaderas, vehículos eléctricos, trenecitos, etc. entre ambos a disposición de sus usuarios y vecinos

-Boulevard por el lado de afuera del arroyo de Las Culebras que, además, pondría a disposición de visitantes una imagen hoy totalmente desconocida. Con arranque en carretera de San Pedro y bordeando el arroyo, puentecito sobre el río Grande, paso por las instalaciones de la antigua depuradora y remate en las nuevas calles de la Cruz de San Jorge

-Circulación unidireccional por la calle de las murallas del Arrabal ligeramente adaptada y por el mismo sitio que en la anterior propuesta pero de dimensión mucho más reducida, conformando un parque fluvial entre ambos caminos. Voy a explicarlas con más detalle.

Pero eso será otro día.


Un comentario en “A propósito de Ronda, ¿Es un puente…

  1. Paco Vidal

    No es de extrañar que hayas callado durante tanto tiempo. ¿Quien no lo haría ante tanto desprecio a las ideas, a las tuyas y a las de otros.
    ¿Por qué Dios, por qué?

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