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Genalguacil, el pueblo museo, se convierte en la residencia permanente del reconocido pintor Carlos Re

Este artista trabajó en Amsterdam durante 25 años con influyentes autores alemanes de la corriente de la neofiguración abstracta. Llegado cierto momento de su vida, hace casi 20 años, “decidí buscar el sur”

El pintor ha situado su estudio en el Museo de Arte de Genalguacil.

Genalguacil, considerado el único pueblo-museo del mundo, se ha convertido en las últimas décadas en un lugar de visita obligada, y casi de peregrinaje, para muchos artistas que llegan atraídos por la singular simbiosis entre arte y naturaleza que se produce en este municipio del Valle del Genal. Algunos creadores incluso llegan a establecer en Genalguacil su residencia durante todo el año, como es el caso del reconocido pintor Carlos Re.

Carlos Re trabajó en Amsterdam durante 25 años con influyentes artistas alemanes de la corriente de la neofiguración abstracta. Llegado cierto momento de su vida, hace casi 20 años, “decidí buscar el sur porque ya estaba harto de la mentalidad del norte y de la necesidad de ser eficiente todo el tiempo”, indicó el pintor, que ha reconocido que descubrió Genalguacil casi por casualidad mientras ojeaba una revista en la que se publicaba información sobre el pueblo y su apuesta por el arte, tras lo que decidió dejarlo todo e instalarse en el municipio, donde reside desde entonces. El artista desempeña su labor en un estudio ubicado en el interior del Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno, espacio que le fue cedido por el Ayuntamiento de Genalguacil y donde dedica todas las mañanas a dar rienda suelta a su creatividad.

Carlos Re ha afirmado que cuando llegó al pueblo hubo un cambio radical en el enfoque de su obra, “aunque siempre fui muy abstracto, la abstracción aquí se convirtió en una búsqueda interior, en una necesidad de encontrarle poesía a la realidad. Para mí el arte es indagación, no es el hecho de estar presente en el escaparate de las banalidades. Por eso me quedo con el proceso de creación artística, que me ayuda a crecer y a ser mejor persona. Una vez creadas, las obras son cadáveres exquisitos; si se venden o no, si se exponen o no, es otro proceso que no me interesa porque no me pertenece a mí”, comentó el pintor.

Re define el arte como un acto chamánico, como un viaje interior en el que se deja fluir el universo propio y nuestra arquitectura del pensamiento, conceptos que finalmente se manifiestan y quedan reflejados.

Pese a su dilatada trayectoria, el autor ha indicado que seguirá pintando siempre que el arte continúe siendo un salvoconducto que le sirva para evolucionar como persona y para expresar, durante el íntimo proceso de creación, sus pensamientos e inquietudes.


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