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Fauna de la Serranía de Ronda: Cangrejo de río (Austropotamobius italicus, Austropotamobius pallipes)

Se localiza en zonas con escasa velocidad de la corriente de agua, con fondos de naturaleza variable, si bien prefiere en más ocasiones los fondos de grava

Imagen de cangrejo de río en la Serranía de Ronda.Foto José María Canca.

Es un artrópodo de diez patas con un cuerpo cubierto por un caparazón (lo que técnicamente se denomina exoesqueleto) de consistencia dura por tener impregnaciones de sales de calcio.

El cuerpo del cangrejo se divide en dos partes, una anterior o cefalotórax y otra posterior o abdomen. En la parte anterior se incluyen la cabeza y el tórax separadas por un surco. La parte anterior del caparazón se prolonga en una extensión denominada “rostro” a cuyos lados se insertan los ojos. La boca se encuentra situada en la parte ventral de la cabeza y está rodeada de patas (llamadas maxilípedos) que auxilian al animal en la conducción y discriminación del alimento que habrá de ingerir a través del orificio bucal.

En la zona ventral del cfalotorax tiene cinco pares de patas insertadas lateralmente. El primer par de patas tiene unas pinzas muy desarrolladas y utilizadas para capturar su alimento. Los dos siguientes pares de patas tienen también unas pinzas pero de un tamaño considerablemente más pequeño y los dos pares últimos de patas poseen una uña. A excepción del primer par, todo el resto del conjunto de patas lo emplea, principalmente, para moverse. Al final del rostro se insertan, en la parte anterior dos antenas más largas y dos anténulas más cortas. Con apéndices sensoriales que forman su órgano del equilibrio.

Su sistema respiratorio está formado por branquias

El abdomen está formado por seis segmentos, en cada uno de los cuales se pueden encontrar un par de apéndices. El último par de estos apéndices está muy desarrollado y junto al segmento final de la “cola” forma una potente aleta para nadar.

La diferenciación sexual entre machos y hembras se establece gracias a las diferencias existentes en los orificios sexuales que se abren en las partes basales de las últimas patas locomotoras de los machos que se modifican como órganos copuladores y, por tanto, son mayores que los demás también en los machos. En las hembras los orificios sexuales están en el tercer par de patas locomotoras.

Nuestro cangrejo de río no es realmente muy exigente en cuanto a los requerimientos del hábitat que le es preciso para vivir, no obstante agradece las aguas ricas en sales de calcio y cantidades de oxígeno disuelto en el agua comprendidas entre 3 y 12 mg/l le bastan, siendo también bastante amplio el margen de temperaturas que soporta (Entre 8,5 y 22ºC). Con todo el cangrejo puede ser un buen indicador de la calidad ambiental de nuestros ríos.

Se localiza en zonas con escasa velocidad de la corriente de agua, con fondos de naturaleza variable, si bien prefiere en más ocasiones los fondos de grava. Es un animal que huye de la luz y por tanto se oculta entre la vegetación de las orillas de los ríos, en agujeros excavados en los taludes de las orillas y bajo las piedras. Como consecuencia de ello la mayor actividad la despliega durante la noche y permanece activo desde la primavera hasta el otoño, hibernando el resto del año en sus agujeros.

El acoplamiento reproductivo se produce poco antes de la hibernación y la hembra con una puesta de entre 40 y 80 huevos colocados y fijados bajo el abdomen que los protege hasta la siguiente primavera, momento en que los huevos eclosionan.

Su desarrollo y crecimiento se realiza por medio de mudas, en las cuales el cangrejo se libera de su caparazón aumentando su tamaño. Este proceso lo repite cinco o seis veces durante el primer año. Posteriormente el número de mudas disminuye para concluir con dos mudas en los machos y una en las hembras durante la edad adulta.

El cangrejo autóctono vive un periodo medio de seis o siete años, si bien hay ejemplares que han llegado a superar los diez años.

El cangrejo de río come de todo desde invertebrados grandes, larvas de anfibios, pequeños peces, carroña, plantas acuáticas, algas, etc. Pero este comportamiento se ve condicionado por los predadores que persiguen al cangrejo que son muchos, como insectos coleópteros y libélulas, peces, aves y mamíferos como la nutria.

Sin embargo la principal causa del decaimiento poblacional del cangrejo de río y el origen de todos los males que le han conducido hasta su status de especie en “peligro de extinción”, arrancan de una enfermedad producida por hongos conocida como afanomicosis, producida por un hongo de grupo de las saprolegnias denominado Aphanomyces astaci, cuya presencia en España se detectó a finales de la década de los setenta.

Este hecho junto a las canalizaciones, la construcción de presas y su regulación de caudales, la contaminación de las aguas y la pesca furtiva también han perjudicado a nuestro ya maltrecho cangrejo, pero lo que le dio la puntilla casi completamente fue la fuerte tradición cangrejera de nuestro país que indujo a repoblaciones con otros cangrejos que pretendían ser sustitutorios del nuestro, como es el caso del cangrejo de río americano: Procambarus clarkii. O la del también procedente de Norte América: pacifastacus leniusculus, hoy ámpliamente distribuido en numerosos tramos del río Duero.

En la Serranía de Ronda son muy escasos.

Mi agradecimiento a José María Canca por ceder la foto para su publicación.

Bibliografía

www.faunaiberica.org


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