Opinión

¿Cuándo seremos europeos? (Rafael Muñoz)

Después de varios intentos y antecedentes, la Comunidad Económica Europea (CEE) fue una unión económica creada por el Tratado de Roma de 1957. Cuando, en 1993, se forma la Unión Europea (UE), la CEE se incorpora a ella y se pasa a llamar Comunidad Europea (CE). En 2009, las instituciones de la CE fueron absorbidas por el entramado institucional de la Unión Europea, dejando la comunidad de existir.

Mapa de la UEM. Los países en azul son los que comparten una única moneda (el euro).
Mapa de la UEM. Los países en azul son los que comparten una única moneda (el euro).

Miembros fundadores de la CEE: Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Alemania Occidental.

La Unión Europea (UE) es una comunidad política de derecho, constituida en régimen sui géneris de organización internacional, nacida para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los Estados y los pueblos de Europa. Está compuesta actualmente por veintiocho Estados europeos y fue establecida con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE), el 1 de noviembre de 1993.

Miembros actuales de la UE: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumanía y Suecia.

La Unión Económica y Monetaria (UEM) es el área formada por el conjunto de países, dentro de la Unión Europea, que comparten un mismo mercado, y una misma moneda (el euro), y donde se ejecuta una política monetaria única.

En ella se deben respetar cuatro libertades fundamentales de circulación de: mercancías, servicios, personas y capitales.

Los miembros actuales de la UEM son 19: Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Finlandia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal (el 1 de enero de 1999, fijándose el cambio único del euro en estos países, y sustituyéndose las distintas monedas por el euro el 1 de enero de 2002).

Grecia se había incorporado también a la UEM en 2001, y posteriormente: Eslovenia en 2007, Chipre y Malta en 2008, Eslovaquia en 2009, Estonia en 2011, Letonia en 2014 y Lituania el 1 de enero de 2015.

Se supone que la Unión Económica Europea pretende fundamentalmente (o debe pretender) lo que significa una palabra precisamente bastante trillada últimamente en Economía: sinergia.

La sinergia procura que, por ejemplo, la suma de 3 más 2 sea superior a 5 pues, según la definición de la RAE, sinergia es la “acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”. O también, como segunda acepción en Biología: “Concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función”.

Precisamente, esta palabra “sinergia” viene del vocablo griego “συνεργία”, que significa “cooperación”.

¿Es esto lo que está consiguiéndose en la Unión Económica y Monetaria Europea? Me temo que no. E incluso en muchos casos tal vez se esté produciendo todo lo contrario.

Cuando todos los países miembros de la UEM produzcamos más todos unidos que todos por separado; cuando los buenos o malos resultados de cualquiera de los componentes repercutan en todos los demás y los sintamos cada cuál como propios, cuando nos alegremos de los logros y nos duelan los fracasos a todos por igual, ya sean éstos de Grecia o de Alemania o de cualquier otro; cuando pensemos en clave europea y no en clave local; cuando nuestros gobernantes de turno defiendan intereses comunes y no partidistas o personales; cuando no nos pongamos zancadillas, nos sintamos como hermanos y vayamos todos a una (como en Fuenteovejuna), entonces comenzaremos a sentirnos europeos de verdad en una Unión Económica y Monetaria.


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