Opinión

Nuevos tiempos (Editorial)

Parece que todos los concejales elegidos en Ronda el pasado 24 de mayo han entendido el mensaje de la gran decepción que la ciudadanía ha tenido para con ellos, el 45% de abstención es una llamada de atención más que notable y ahora se afanarán más en su trabajo de representar los intereses de todos.

La realidad es que eso debería ser siempre igual, con independencia de los colores políticos de cada uno, todos respetables, los concejales están obligados a velar por los intereses de los rondeños y no deben olvidar que cuando rindan cuentas dentro de cuatro años, estas se medirán por los hechos y no por los discursos más o menos rimbombantes contra el adversario de turno.

El mensaje parece haber calado en todas las formaciones que han obtenido representación municipal y en todo caso parece un acierto que todas ellas puedan liberar al menos a uno de sus miembros para que se dedique en exclusiva a sus tareas municipales y puedan mantener un contacto directo con los ciudadanos en los despachos municipales que se les están habilitando al efecto.

Por su parte el equipo de gobierno tendrá tantos cargos de confianza como concejales, algo tampoco estético como absolutamente necesario en la práctica, ya que sólo siete concejales tendrán que asumir el trabajo que tan sólo hace un mes desarrollaban 12 y además en una situación que les obliga a trabajar mucho si quieren durar los cuatro años para los que en principio han sido elegidos.

Parece que hay voluntad, capacidad de entendimiento y ganas de olvidar viejas rencillas que es un primer paso fundamental para sacar Ronda adelante.


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