Entrevistas

Jesús Rosado, exciclista profesional: «Nunca te puedes imaginar una tragedia como esta»

Jesús Rosado en su tienda de bicicletas.

Nos citamos en su negocio de bicicletas e inevitablemente la primera pregunta tiene que girar en torno a los luctuosos sucesos ocurridos hace unos días, que han conmocionado nuestra ciudad y  que se saldaron con el fallecimiento de dos ciclistas aficionados, con los que nuestro entrevistado tenía una estrecha relación de amistad y con los que ha coincidido muchas veces en las carreteras  de la Serranía.

¿Cómo se encaja una noticia como esta?
Estamos todos hechos polvo, porque nunca te imaginas que te va a tocar tan cerca una tragedia como esta. Y más aún tratándose de personas tan allegadas y tan queridas y de la forma en que ocurrió todo, así que todavía no nos hemos recuperado del impacto. Sabemos que el ciclismo es peligroso y que corremos riesgos cada vez que salimos a la carretera, pero nunca te puedes imaginar algo así.

¿Cómo recuerda a los dos fallecidos?
En el caso de Paco Gamero, ha sido un maestro para todos nosotros. Desde que empecé a correr a los 14 años siempre estuvo ahí tanto a nivel deportivo como a nivel personal. Incluso me ayudó cuando empecé con la tienda. Siempre estuvo en todo. Y David era muy valiente, fue un pionero en muchas cosas. Por ejemplo, fue a las primeras cicloturistas que se hicieron. Era muy aficionado a la competición y un gran seguidor del deporte. Igual que la mayoría de los chavales son seguidores de los futbolistas, él desde su infancia era un fan de los corredores y lo sabía todo sobre ellos.

¿Este accidente debe hacer reflexionar a las administraciones sobre el trato que reciben los ciclistas en la carretera?
Evidentemente. El accidente se podría haber evitado, o al menos se podrían haber reducido mucho las posibilidades de que ocurriera. Todos sabemos que los domingos por la mañana es el día en que más ciclistas salen, y también es el regreso de mucha gente que viene de fiesta. Y esa coincidencia hace que aumenten mucho las probabilidades de accidente. Así que creo que las autoridades deberían tomar medidas al respecto, como aumentar el número de controles.

¿Cree que en España vamos atrasados con respecto a otros países en ese aspecto?
Es verdad que en otros países se respeta más a los ciclistas, aunque también hay que decir que aquí en los últimos 20 o 25 años se ha notado una evolución y se nos está respetando algo más. Pero aún así todavía hablas con un compañero y te dice que un coche le ha pasado a menos de un metro y medio, o que al salir de una curva un conductor le ha pitado y le ha

“Ahora , cuando llego a  casa y veo la bici se me encoge el corazón, pero hay que volver a salir”

gritado, y muchas cosas así. Es muy extraño que aún hoy esas cosas pasen, y que un conductor vaya a gran velocidad y que al ver a un ciclista en vez de tomar precauciones, le moleste. Pero cuando vamos con nuestro coche y nos encontramos con un camión o un tractor que va muy lento, nadie se pone a pitarle. La carretera es de todos y nos tenemos que adaptar.

Pero habrá veces en las que sea el ciclista el que tenga la culpa.
Claro, y también nos tenemos que concienciar de que la carretera no es nuestra. Así que debemos ocupar el mínimo espacio en la carretera, y las precauciones debemos tomarlas todos.

Precisamente esta semana se ha inaugurado un carril bici en nuestra ciudad. ¿Cree que llegan tarde todas las medidas que se toman?
Sí, por ejemplo todos sabemos que los arcenes no están todo lo cuidados que deberían estar. Porque para un coche da igual si un arcén está más o menos cuidado, pero para una bicicleta es importante, porque si está en mal estado significa que va a haber un pinchazo o una caída tarde o temprano. Y en cambio lo normal es ver un arcén en mal estado, no bien cuidado. Yo recuerdo que hace incluso 20 años en la zona de levante había arcenes protegidos, separados de la carretera por medio de elevadores, de forma que se impedía que los vehículos lo invadieran o que el propio ciclista se saliera de él. Pero la evolución de todos esos sistemas es muy lenta desgraciadamente.

¿Cree que los ciclistas en general son responsables?
Yo creo que sí. Por ejemplo, las cifras de ciclistas que salen sin casco hoy en día son muy bajas, todos hemos asimilado que hay que llevarlo. Cuando salimos en grupo puede haber casos puntuales en los que alguien se salga más de la cuenta, pero normalmente cada grupo tiene sus normas. Y si se dice que se va en fila de dos, pues se va en fila de dos. Incluso muchos ciclistas ayudan al conductor a adelantar, porque avisan de cuándo es el mejor momento. Así que la conciencia de que la carretera debe ser compartida está ahí. Pero luego se conjuga el peligro de la noche, de algunas horas puntuales y el gran número de ciclistas y siempre te puede tocar. Y ahora la probabilidad nos ha tocado de lleno.

¿Qué tipo de carreteras son las más peligrosas?
Sobre todo las vías rápidas, porque en las carreteras de montaña se va a menos velocidad y da más tiempo a frenar tanto al ciclista como al vehículo.

Usted defiende que además de las penas de cárcel para los que provoquen un accidente también hay que concienciar a la sociedad del sufrimiento que provoca una muerte en la carretera.
Sí, porque cuando hablamos de la muerte de una persona que no conocemos, no llegamos a percibir el dolor de cerca. Pero cuando llegas a un tanatorio y oyes los gritos de dolor de una familia… Ese desgarro no lo ve el que se monta en un coche con dos copas encima. Así que más que quitar puntos, a alguien que dé positivo en un control deberían llevarlo a un tanatorio unas horas, para que vean el sufrimiento que pueden producir.

Usted precisamente también ha vivido alguna situación bastante peligrosa.
Sí, a mí me ha tocado dos veces de cerca. Y estos casos deben aprovecharse para que todos nos concienciemos todavía más, y que nos demos cuenta de que le puede tocar a cualquiera, a tu familia o a ti mismo. Así que cuando veamos a un ciclista no podemos pensar que es una

“Todos los ciclistas profesionales hemos visto en algún momento el doping como algo accesible”

molestia, sino que hay que protegerlo, porque cada vez hay más afición. La competición a nivel profesional está muy deteriorada pero a nivel de aficionados está creciendo por días. Antes salías un domingo y veías a diez ciclistas y ahora ves a cientos, y a eso no estamos acostumbrados en Andalucía, aunque sí es muy común desde hace mucho tiempo en el norte.

¿A qué atribuye ese auge que se está viviendo a nivel amateur?
El tema del dopaje ha hecho mucha mella en el ciclismo, y se nos han derrumbado muchos valores y muchas personas en las que creíamos. El aficionado ya no mira el Tour o la Vuelta a España, sino que se centra en la subida al Puerto de las Palomas que va a hacer este domingo con su compañero, por ejemplo. Pero corredores de competición apenas tenemos, porque la competición ya es dura de por sí, y encima nos han cerrado el futuro porque se ha relacionado mucho el tema del doping con la competición. Así que está creciendo mucho el fenómeno de montar en bici por puro ocio.

¿Cómo cree que va a reaccionar cualquier ciclista que quiera salir este fin de semana a la carretera?
Evidentemente, yo ahora cuando llego a mi casa y veo mi bicicleta se me encoge el corazón. Tenemos que volver a salir, porque nadie está libre de poder sufrir cualquier tipo de accidente, pero es verdad que el sentimiento de precaución ahora es extremo.

¿Esto servirá para que el ciclismo rondeño se una más?
Espero que sí. Sobre todo de cara a las autoridades, para que vean que somos un colectivo unido. Y además un colectivo que interesa a todos los niveles, desde los comercios a la sanidad, porque estamos menos enfermos. Y encima es un colectivo que da un ejemplo de vida, de lucha, de sacrificio y disciplina.

El comportamiento del Club Ciclista de Ronda ha sido ejemplar estos días, porque a pesar de la indignación han sido muy prudentes.
Es que nuestro objetivo principal son las familias de Paco y David, que nos necesitan unidos y no enfadados. Es verdad que el club no está muy activo últimamente, porque hace poco también perdimos a Paco Ruiz. Pero es uno de los más antiguos de Andalucía, y creo que hemos dado muestra precisamente de eso, de veteranía y de unión. Y de hecho todos nos abrazamos llorando porque hemos perdido a dos familiares.

¿Qué acciones de homenaje hay previstas para las dos víctimas?
Se están estudiando algunos actos, pero el Club Ciclista aún no se ha pronunciado. De hecho ha surgido en Facebook una concentración pero no ha sido organizada por el Club, no sabemos de dónde ha partido. Ha sido algo espontáneo. Pero desde el Club estamos preparando algo importante, aunque no le puedo adelantar más.

Cuando usted corrió y terminó el Tour las carreteras eran aún más peligrosas que ahora. ¿Cómo se las arreglaba para entrenar?
Pero hay que tener en cuenta que hace 20 años la única carretera rápida era la de la Costa del Sol, que hoy es casi intransitable. La carretera de Cuevas del Becerro no era tan rápida como ahora y el tráfico entonces era mínimo. Yo podía hacer 200 kilómetros y no

“En los últimos 25 años la convivencia entre ciclista y conductores ha mejorado mucho”

encontrarme ni un solo ciclista, algo impensable ahora. Pero yo sufrí muchas pitadas de coches, y eso que iba solo. Imagínese como es eso, estar haciendo tu trabajo y tener que aguantar los abucheos de los conductores.

¿Los escándalos como el de Armstrong puede afectar a la salud de la afición?
Ya lleva tiempo afectando, aunque el caso de Armstrong ha sido la gota que ha colmado el vaso. Pero llevamos años así. Y ahora también con la Operación Puerto estamos conociendo toda la hipocresía que hay no solo en este mundo, sino en el deporte en general, porque yo creo que pocos deportes se libran de este tema. Así que es verdad que afecta mucho, porque ahora apenas hay escuelas, ni equipos de competición, la Vuelta a Andalucía ya no es lo que era… ¿Qué padre tiene ilusión hoy en día por que su hijo sea ciclista? Y creo que tardaremos años en recuperar la buena imagen.

¿Vio de cerca todo eso cuando estaba en activo?
El doping siempre ha estado ahí. Y todos los ciclistas profesionales lo hemos visto como algo accesible. Pero cada persona es consciente de lo que hace, de dónde están sus límites físicos y los legales. Aunque llegó un momento en que el dopaje entró en el ciclismo de una forma diferente a través de la EPO, que tanto daño ha hecho. Eso no lo viví yo porque fue algo posterior, pero hubo compañeros míos que siguieron compitiendo después y me contaron que se salieron de ese mundo porque aceptabas eso o te quedabas atrás.

¿Ha pensado alguna vez que podría haber llegado más alto de haber entrado en ese juego?
Yo siempre lo he tenido claro. He confiado en mis capacidades físicas y he conocido mis limitaciones, así que nunca he tenido que recurrir a eso. Me lo han preguntado muchas veces, y llegas a sentirte ofendido. Y yo siempre digo que para correr un Tour no hace falta doparse, aunque para ganarlo no lo sé, porque nunca he ganado uno (risas).

Precisamente usted llegó a las últimas etapas mejor que la mayoría.
Claro, y eso no es efecto del doping, sino del entrenamiento, del sacrificio y de otros muchos factores. Porque el ciclismo no solo es dopaje; es estrategia, entrenamiento a lo largo de muchos años, golpes de suerte, saber estar en cada momento… Y eso no se pude mejorar con el dopaje. Además, los que yo veía que eran más o menos de mi nivel y de pronto subieron mucho, han caído tarde o temprano, a nivel legal o físico. Y la salud no tiene precio, para mí no tiene sentido triunfar a costa de tu salud.


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