Entrevistas

Juan Antonio Vivas, director médico del Área Sanitaria: “Los niños ingieren excesivos alimentos y de mala calidad”

El director médico atendió a La Voz de Ronda en su despacho.

La pasada semana se hacían públicos los resultados de un estudio elaborado por el Área Sanitaria Serranía de Málaga que alertaba, entre otros aspectos, del alto índice de obesidad de  los niños de la comarca rondeña. Según el informe, el porcentaje supera la media andaluza y europea. Juan Antonio Vivas, director de Salud del Área Sanitaria, charló con La Voz de Ronda sobre estos resultados, que considera un motivo de alarma médica.

¿Cómo se interpretan los resultados del estudio?
Principalmente como un cambio en los hábitos de vida de los niños. Concretamente este cambio se refleja en dos factores fundamentales: la alimentación y la falta de ejercicio físico.

¿Comen mal los niños de hoy en día?
La forma de comer, no solo de los niños, sino de toda la población andaluza y rondeña en particular, ha cambiado. Se está tendiendo a tomar alimentos de un alto contenido calórico, de muchas calorías, y de pocas fibras. Los alimentos que contienen fibra llenan mucho, uno se siente pleno tras comerlos. Como ejemplos podemos poner las legumbres y los hidratos de carbono: lentejas, habichuelas, garbanzos, arroz, la pasta bien guisada… Este tipo de alimento, al comerlo, se distienden y llenan el estómago, y disminuyen las ganas de comer. Pero ahora lo que está ocurriendo es que esos alimentos hoy en día prácticamente no se comen, no le gustan a los niños. ¿Por qué? Pues porque han aparecido otras costumbres, otra cultura de la alimentación, que nosotros no teníamos antes, y que a ellos les resulta más apetitosa. La tecnología consigue hoy en día fabricar sabores de forma artificial, colores y formas que les resultan más atractivos. No quiero citar ninguna marca, pero hay algunos productos que tienen un envasado precioso, regalan juguetes… Pero también tienen un alto contenido en grasas de origen animal, que son más perjudiciales para la salud, y son escasos en fibra alimentaria. Y además están desequilibrados, es decir, puede que el aporte de proteínas sea el correcto, pero tienen menos hidratos de carbono y mucha más grasa de lo que deberían. Hay que tener en cuenta que entre igualdad de peso entre grasa e hidratos de carbono, la grasa engorda el doble.

¿Para las familias es más fácil recurrir a comida menos sana pero más rápida?
Claro, hay  que comprender que se han producido cambios sociales que hacen que estas nuevas costumbres calen más fácil en los niños. Los alimentos sanos que he citado tienen un inconveniente: que hay que elaborarlos, tienen un tiempo largo de preparación. Y muchos padres y madres trabajan, y el tiempo que pueden dedicar a la cocina cada vez es menor. Así que es muy fácil caer en la comida rápida. Cada vez se da más eso de “niño, toma cinco euros y vete a comer”, o lo que es peor, “toma un euro para el desayuno”. Porque el desayuno es un de los grandes problemas que hemos detectado. Los niños deberían desayunar en su casa, junto a su familia, como se hace en otros países. La gente se levanta antes, se pone la mesa y la familia se sienta para desayunar. En nuestro entorno el desayuno más típico es el pan con aceite. Podemos introducir variantes, como tomar pan integral o ponerle tomate, que es mejor, pero nada más. Y volvemos a lo mismo, la bollería industrial les gusta más a los niños. Las cañas de chocolate, los donuts, y ese tipo de productos tiene unos ingredientes y un sistema de preparación que no son buenos para la salud. Al contrario, el pan con aceite de oliva es más sano y engorda mucho menos.

Muchos niños comen en el colegio. ¿Están los menús preparados a conciencia para una alimentación sana?
Ese aspecto es esencial, es uno de los temas que más nos preocupan. Los comedores escolares presentan a Salud su menú mensual y se les asesora para hacer unas dietas equilibradas. Y hay que decir que no tenemos un problema con los comedores escolares, porque proporcionan una buena alimentación. Pero el problema está a media mañana, a la hora del recreo. Ahí es cuando se comen los productos de bollería o las golosinas, y ahí está el problema. Eso hay que vigilarlo. Tampoco podemos prohibir que los niños coman ninguna golosina, pero hay que controlarlo. La norma general no puede ser tomar golosinas todos los días.

¿Qué parte de responsabilidad tienen los padres en esto?
Le voy a dar una opinión  muy particular. Yo creo que los auténticos responsables de la educación de los niños son los padres, no los profesores. Los profesores pueden ayudar, pero la educación esencial se da en la casa, con el padre, la madre y los hermanos. Si de ahí la cosa parte mal, mal vamos. Por ejemplo, y saliéndonos del tema de la alimentación, ¿cómo puede un padre decirle a su hijo adolescente que fumar es malo si él está con un cigarrillo en la boca? La conducta por imitación es muy importante en los niños, y con la alimentación ocurre lo mismo. Si no se aconseja bien y no ponen por delante alimentos sanos, difícilmente ese niño va a tener una cultura alimenticia sana. Por eso decía lo del desayuno, porque el niño tiene que ver que sus padres se sientan y desayunan bien. Y no solo no suele ser así, sino que yo iría más lejos y diría que es muy frecuente que muchas niños y padres no desayunen nada, o solo un café o un Cola Cao en toda la mañana. Y otros niños sí desayunan pero lo hacen tarde, a las 11:00 en el recreo. Estos son temas que nos preocupan mucho y que suelen ocasionar muchos problemas. Por ejemplo, hay niños que llegan al médico con dolor de cabeza, que puede producirse porque no desayunan y tienen el azúcar bajo. Y eso también puede hacer que el rendimiento escolar disminuya. Así que son cosas que parecen insignificantes pero que tienen su repercusión en el futuro.

¿Las pantallas se han convertido en un enemigo de la salud?
Ese es el gran pilar, la falta de ejercicio físico, producido por las horas frente a la televisión, el ordenador y el móvil. Le voy a dar un dato: el ser humano, si come correctamente pero es sedentario, es decir, que no se mueve lo suficiente, engorda, porque las necesidades reales de alimentos que necesita el cuerpo son bastante menores que lo que aportan la cantidad de comidas que consumimos al día. Así que hay que aumentar la actividad física para aumentar el consumo de calorías. En cuanto a las actividades de ocio, yo no digo que no deban existir las videoconsolas, sino que hay que jugar solo un ratito y bien repartido. Al niño hay que obligarlo a que haga ejercicio físico. Eso sí, adaptándose a las características de cada uno. Si un niño está más gordito tendrá que hacerlo de forma más suave y progresiva que uno que sea más delgado, por ejemplo, pero todos tenemos que hacer ejercicio. Incluso las personas enfermas, generalmente, se benefician del ejercicio físico, en contra de lo que se piensa. Y en el caso de los niños tienen que hacerlo a diario, tienen que estar activos, porque tienen un metabolismo muy acelerado. Su organismo de por sí está predispuesto a la actividad, y en el momento en que un niño está “planchado” en el sofá, con la maquinita o con la televisión, ese niño va a engordar.

¿Son más preocupantes los malos hábitos en los niños que en los adultos?
Es verdad que en este momento nos preocupan mucho. Se habla mucho de tendencias, pero si se come bien y se hace ejercicio la tendencia negativa se acaba, así de simple. Sin embargo, los adolescentes gastan más calorías simplemente estando sentados que los adultos, por su metabolismo basal y por el proceso de crecimiento que están atravesando, que de por sí consume calorías. Es una ventaja que tienen frente a los adultos. Pero no es suficiente, porque la cantidad de alimentos que se ingieren es excesiva y de mala calidad.

¿Puede hacerse algo desde las administraciones sanitarias para cambiar esta situación?
No solo se puede, sino que además tenemos la obligación de hacer algo. Este es uno de los grandes problemas de Salud Pública en Andalucía, en Málaga y en Ronda, así que tenemos que hacer que los niños coman bien. Pero es muy difícil, porque competimos con industrias muy potentes, con una capacidad de influencia muy grande. Imagínese cuanto puede gastar en publicidad una empresa de bollería. Pero eso no es excusa. Tenemos que insistir y hacer campañas informativas, ir a los colegios… Creo que la colaboración entre Salud y los ayuntamiento es fundamental, así que hay que trabajar de la mano, porque así conseguiremos mucho mejor resultado que si vamos por separado. Y la disposición mostrada por las autoridades municipales de Ronda ha sido excelente. Se ha retomado el Consejo Local de Salud para poner en marcha diferentes campañas y actividades y somos optimistas porque creemos que de ahí puede surgir algo bueno.

Antes se controlaba el peso de los niños en la casa e incluso en el colegio. ¿Cree que era una buena costumbre?
Sí, muy buena, y no solo el peso, sino otros parámetros que han demostrado una mayor eficacia en el control del sobrepeso, como la medición del perímetro abdominal  o el índice de masa corporal. Estas medidas ya se toman en el control sanitario que se hace a los niños en los centros de salud, y se observa cómo evolucionan para poder aconsejar a los padres. Los pediatras de atención primaria son muy conscientes de que esto es un gran problema, y no solo actual, sino de futuro, cuando estos niños sean adultos. Así que hay que trabajar muy duro.

¿Algún otro consejo que quiera dar para mejorar la salud de los rondeños?
Sobre todo quiero incidir en la educación. Es muy importante que la sociedad en general y todo tipo de entes trabajen juntos. El desafío es muy grande pero creo que es posible conseguirlo. Y también me gustaría recordar que ahora comienza la campaña de vacunación contra la gripe. Deben vacunarse todas las personas que se encuentren en grupos de riesgo, como los mayores de 65 años, las embarazadas y las personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Pero lo mejor es dirigirnos a nuestro médico de cabecera si tenemos dudas sobre si tenemos que vacunarnos o no.


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