Opinión

Víctimas y verdugos (Manuel García Hidalgo)

La vida en común de las personas que forman un grupo o sociedad está organizada como una simbiosis regida por un contrato tácito en el que hay que aportar para recibir, a nadie se le debe consideración por su bella cara, hay que mantener y fortalecer los lazos con aportaciones porque en la vida nada es gratuito. En este mundo en el que las conciencias teóricamente ponen límites a los excesos, aparecen ambiciosos, héroes y caudillos que se creen señalados por el dedo de la historia y obligados por ello a ser salvadores de una ideología o doctrina, dioses de una patria inventada por ellos mismos y a veces por otros a los que le deben pleitesía, acatamiento y reverencia.

En varias ocasiones he oído hablar de la guerra a personajes de grupos subversivos y arrepentidos cuando ya la muerte no tiene vuelta para los muchos que la han perdido, diciendo que la guerra la componen grupos de jóvenes que no se conocen ni se odian pero que se matan entre sí y grupos de viejos babosos que se odian profundamente pero no se hacen daño alguno. Los inocentes sufren las consecuencias de su propia inocencia y el de la maldad consciente o no de los demás, que disparan obligados por las órdenes que convierten sus muertos en glorias por razones de la guerra sin un honesto ni claro sentido. Todo este desbarajuste en el que las conciencias se regulan por ideales más que por necesidades como debiera ser, hay muchos aprovechados que remontan con facilidad en el escalafón, ascensión asistida y beneficiada por las necesidades y carencias de las víctimas y mártires por así llamarlos. En el origen de toda revolución están las necesidades surgidas por la opresión a la que está sometida la mayor parte de la población y en muchas de las ocasiones de entre los oprimidos, surgen los libertadores que se convierten en opresores cuando alcanzan el poder y desenmascaran su tiranía.

No hay parangón, esto no es una revolución, pero el nuevo líder del PSOE es uno de los grandes, que ya lo era de entre los que nos han llevado a donde estamos.

El poder encanta y fascina, para muestra solo hay que ver en las portadas de cualquier periódico estos últimos días, las caras de felicidad que irradian los que han sido elegidos este pasado fin de semana en el congreso del PSOE en Sevilla, lo dice todo, aunque solo sean oposición, en sus caras se ve más que un cargo para el que han salido elegidos, se advierte la gloria del poder que todo lo puede con el puesto (poder=puesto). Si quieres conocer a juanillo, dale un carguillo. No es para menos, porque el poder viene a todos por acuerdos o convenciones sociales que se plasman en leyes o preceptos que dan armas a los que la aplican para ejercer la autoridad. Todos los sistemas y partidos, bien que justos en el fondo, son sin embargo radicalmente falsos en la práctica, porque el partidismo se aparta de lo justo. Esto no impide que muchos sólo por haber sido nombrados, se crean en virtud de esta sola elección, muy por encima de la igualdad común, y por ello asimismo se permiten ponerse sueldos, condiciones y jubilaciones millonarias aún a costa de destruir los derechos de los demás. Por poner un ejemplo, con cualquier importe en concepto de contrato blindado de un mediocre, porque no se le puede llamar de otra forma, político-director, con solo esa cantidad, se podría condonar, no digo refinanciar la deuda de 200 infelices que han sido desahuciados de sus casas y se encuentran en la calle por la simple razón de haber perdido su trabajo por la misma causa que por la que otros se enriquecen, la usura de los que tienen el poder. Téngase en cuenta que por criterio o mayoritariamente se desahucian a pequeños deudores porque rápidamente el mercado absorbe la deuda. Ante tanta inmoralidad instalada en el sistema social solo hay un arma, la educación, porque la preparación nos provee de una actitud prudente ante circunstancias adversas y te permite ver las cosas con serenidad.  

En el juicio que se sigue en estos días contra garzón por atribuirse competencias para investigar la memoria histórica, ha alegado en su defensa que todo lo ha hecho según conciencia, ha hecho una cita de Kant: “El tribunal del hombre es su conciencia”.

Por guiarnos de las conciencias de los que mandan, estamos como estamos.


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