Opinión

Circulación del dinero (Manuel García Hidalgo)

Recuerdo a un Empresario ya fallecido que fue mi primer jefe por cierto, decirme que cuando de niño iba a la feria de su pueblo siempre volvía con el dinero que le había dado su padre, no gastaba porque le daba tan poco, que si pagaba algo se quedaba sin nada y no gastando era la única forma de tener. Se concluye y simplifica en que lo poco y lo nada están al lado.

Actualmente en España hay tantos con tan poco dinero, que no lo gastan porque si lo gastan le pasa igual que a mi jefe cuando iba a la feria, esto es porque la función social que tiene el dinero no ha desaparecido pero está muy dañada, los bancos han aparcado su función social, no para la que fueron creados pero si por la que nacieron y son cada vez más meras empresas de ganar o de no perder. Viene a mi memoria una pregunta que nos hacíamos los niños cuando lo éramos en el siglo pasado: ¿Qué comprarías si se muriera todo la gente que hay en el mundo y todo el dinero que hay fuera tuyo?. Aunque ha pasado ya medio siglo, aún no sé qué compraría, tengo la pregunta sin respuesta no por indecisión sino por no encontrar el sentido que tiene tenerlo todo.

Simplemente el dinero en sí no tiene sentido alguno sino el que tenga el fin para el que se utilice, es por ello por lo que es la única cosa del mundo que solo sirve para dárselo a otro, su función desaparece en el momento en que no circula; mucho de eso está pasando en España.

Anda por ahí mucho vía email el caso de un Sr. Ruso y su esposa que llegan a un hotel de un pequeño pueblo, se paran al mediodía con la intención de quedarse, entran y preguntan el precio del alojamiento, el propietario que estaba en recepción le dice que la habitación vale 100 euros, el cliente saca los cien euros y se los da por adelantado. Una vez pagado deciden subir a las habitaciones para comprobar que le gusta el alojamiento para lo cual le acompaña una persona; el dueño al quedarse solo en recepción con los 100 euros piensa en ir a pagarle los cien euros que le debe al comerciante de la esquina que minutos antes había estado allí amenazándole por la deuda que le tenía. Cuando le paga al comerciante, éste cesa en su amenaza y le da las gracias, inmediatamente, el que los recibe le va a pagar al supermercado de enfrente que le debe justo esa cantidad. El del supermercado los recibe y va a pagarle al mecánico de coches al que le debe la misma suma, el mecánico coge los cien euros y va a pagarle los servicios prestados a una prostituta con la que había pasado la noche en el hotel de al lado y esta mujer al recibir el dinero va inmediatamente a pagarle al dueño del hotel los cien euros que le debe por utilizar sus habitaciones y el hotelero al recibir el dinero le da las gracias y se queda en paz con ella, acto seguido baja el ruso con su mujer y dicen que han decidido no quedarse porque el hotel no le gusta mucho, así que le devuelve los cien euros y se despide. La armonía vuelve a reinar en el pueblo y todo el mundo queda en paz, nadie queda con deudas y los cien euros siguen en el mismo bolsillo, el dinero ha cumplido su función.

Es corriente oír que ciertas personas con mentalidades determinadas, ocurre mucho en los pueblos, fama de ello tiene el pueblo de Igualeja, la gente acopia dinero debajo de los colchones, lógicamente no lo gastan, viven su vida feliz en lo que respecta al problema económico, no ocurre solamente con los que lo tienen debajo del colchón, sino también con los que lo tienen en plazos fijos, bolsa u otros, gastan quizás menos que nadie pero en su mente el factor potencial está cubierto, es decir pueden tener un coche pero no lo tienen porque no quieren, pueden cambiar de camisa pero no se compran otra nueva porque no quieren, pueden ir a comer al parador pero no van porque prefieren la lata de sardina a la sombra del árbol, optan en definitiva vivir de otra forma diferente de la que los demás llaman mejor, es simplemente porque en su cabeza el factor poder está cubierto. Poder ser o tener, son el conjunto de capacidades o posibilidades de la sustancia o de los seres para llegar a ser o tener algo distinto de lo que se tiene o de lo que se es actualmente. El hombre tienen mucha tendencia a confundir o camuflar el ser con el tener hasta tal punto que somos más lo que parecemos que lo que somos, de cara a los demás naturalmente. ¿Qué sentido tienen por ejemplo en una entrevista de trabajo el ser cuando para el entrevistador no lo pareces? Por suerte cuando se es, muy probablemente también lo parece.


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