Opinión

Información mediática (Manuel García Hidalgo)

Es muy corriente, por poner un ejemplo, cómo en todas las agencias de viajes presentan en los escaparates todos los destinos en forma de ofertas maravillosas, que regalan maletas, vajillas, bicicletas, hoteles dos por uno, niños gratis, descuentos por reservas adelantadas, y un sin fin de cosas que aunque son bienvenidas, nada tienen que ver con los fines que se pretenden cuando hay tiempo y ganas de viajar. Aunque el viaje no es mejor, sino peor, porque el dinero que tendría que ir destinado a la calidad de éste, va en parte destinado a sufragar todo esta parafernalia, con lo cual el avión casi nunca se elige a una hora adecuada sino que se utilizan franjas de espacios aéreos nocturnos, largas horas de espera entre conexiones, aeropuertos con tasas más económicas, hoteles que están a 50 km del centro de las ciudades. Es lo que ocurre generalmente con las ofertas a Cuba, donde ofrecen las villas panamericanas en casi todas las agencias de viajes, que están a 80 km del centro de La Habana, y como consecuencia cuando un matrimonio bien allegado, vuelve del dichoso viaje, se prometen no ir nunca más juntos, después de haber estado todo el viaje discutiendo que si cogen un taxi o si cogen el tren, además del tan repetido …te lo dije y esto nos pasa por…, etc. Con todo ello se fomenta la llamada ganancia secundaria, que es el beneficio obtenido de una pérdida. Por poner un ejemplo podríamos decir que he perdido una vacante para trabajar en un banco porque mi nivel de estudios no alcanza lo mínimo exigido, pero he obtenido el beneficio de dormir hasta las diez de la mañana porque de haberla obtenido, me tendría que levantar a las 7,00 cada día. Quiero decir que algún provecho se saca.

Cuando se va de viaje conviene hacerse algunas preguntas antes de salir para evitar situaciones irreversibles provocadas por olvido o falta de previsiones. Como criterio, hay que preguntar y responder: -¿Has hecho la maleta cariño? -Si está hecha. -¿Has sacado el dinero? Si, está en la cartera. Pues quita la mitad de la ropa de la maleta y mete el doble de dinero en la cartera. Con esta estrategia, se acierta plenamente porque no hay que engañarse. Siempre sigue estando de actualidad las tan repetidas ganas de ir como las tan ansiadas ganas de volver. Antes de partir se vive el viaje plenamente con la ilusión, que por significado es la percepción errónea de estímulos externos que resuelve situaciones mentales.

Por relatos de otros creemos que un viaje es un relax, una distensión, una calma, seguramente, lo será, pero también puede ser otras cosas, puede a veces producir el efecto contrario al pretendido.

Por informaciones obtenidas e ideas preconcebidas, se somatizan las expectativas, para disfrutarlas antes de vivirlas, no solamente ocurre con los viajes sino en otras muchas parcelas y aspectos de la vida en las que intervienen perspectivas de futuro.

Se intenta adelantarse a los acontecimientos, más que nada por motivos de caución, para lo cual recurrimos a la información existente en torno a ellos.Todo el mundo interpreta los fenómenos sociales con sus limitaciones personales, pero siempre busca un determinado enfoque de acuerdo a su manera de ver la vida y las cosas, persiguiendo con ello la posibilidad de producir el efecto del sentido deseado. De esta manera se recurre a una información determinada acerca de las cosas según convenga a lo que nosotros queramos saber, es la llamada información mediática que siempre nos lleva a un saber, diríamos, discutido, y no compartidos por los que no piensan como nosotros. Se dice con frecuencia que en Andalucía o otras regiones hay muchos socialistas, nacionalistas o de otros partidos, es como si la ideología fuera algo del lugar y no de la gente, es simplemente porque un hombre desde que nace, en su familia, está constantemente intoxicado con la información, y ésta es un extraordinario mediador de conducta que media fuertemente entre el estímulo y la respuesta.

Para estar informados de una actualidad, como es la referida al Juez Baltasar Garzón, por ejemplo, de antemano nos dirigimos a un determinado medio, que nos va informar del asunto con la misma perspectiva que nosotros la vemos. Quiero decir que si considero que es culpable, compraré un diario, La Gaceta por ejemplo y si creo que es inocente compraré El Pais. Con esto se capta que el discurso de los medios de comunicación no es solamente informativo, no pretenden únicamente hacer saber, sino que también pretenden hacer sentir. En grado superlativo lo consiguen los medios sensacionalistas que apuntan más a las emociones que al saber de sus lectores o seguidores.

Muchas veces se habla del poder de los medios y lógicamente tienen una gran influencia estratégica estando en manos del que manda porque sus fines se encaminan a sus objetivos que, entre otros es conseguir que se publiquen noticias favorables a sus propósitos. Estas noticias podrán ser verdaderas o falsas, sólo importa que contribuyan a crear un ambiente propicio para las intenciones del que manda.


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